El presidente de Rusia, Dmitry Medvedev, visitó hoy los buques de guerra rusos que realizan maniobras con Venezuela en el mar Caribe, un espaldarazo a los planes del mandatario Hugo Chávez para diluir la influencia de Estados Unidos en América Latina.
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Medvedev abordó el destructor ruso antisubmarinos Almirante Chabanenko junto a Chávez, quien ha cultivado sus crecientes lazos con Moscú, que incluyen cooperación nuclear, como un signo de la debilitada influencia de Washington en la región.
"No hace mucho tiempo, bombarderos estratégicos rusos visitaron Venezuela. Ahora barcos de guerra están aquí", dijo Medvedev, mientras mostraba a su par venezolano el armamento de la embarcación.
Los buques de guerra, que incluyen el crucero a propulsión nuclear Pedro el Grande, realizarán esta semana ejercicios conjuntos con unidades venezolanas.
"Este tipo de acciones y nuestra coordinación son uno de los factores de la estabilidad regional y global", dijo el mandatario ruso.
Una vez a bordo, Chávez firmó un acuerdo para comprar dos aviones rusos Ilyushin II-96 300, un modelo utilizado en ocasiones para el desplazamiento de gobernantes rusos.
"Estoy embargado de la emoción", dijo el militar retirado, que pese a ser uno de los más enconados críticos del "imperio" estadounidense, insiste en que los ejercicios navales no son una provocación a la Casa Blanca.
"Nuestra misión es una misión de paz. Nos estás llevando a un mundo equilibrado multipolar", le dijo el fornido gobernante a su par ruso.
Medvedev se reunió el miércoles con un grupo de aliados izquierdistas de Chávez, incluyendo los presidentes Daniel Ortega de Nicaragua, Evo Morales de Bolivia y Rafael Correa de Ecuador.
Estados Unidos ha minimizado la alianza entre Rusia y Venezuela, que podría ponerse a prueba si las dos naciones exportadoras de crudo se ven golpeadas por los alicaídos precios petroleros.
Aunque Washington asegura no estar preocupado, también admite que vigila los movimientos de Rusia.
"No creo que haya confusión respecto al balance de poder en el Hemisferio Occidental", dijo la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, criticando lo que calificó como un "comportamiento desestabilizador" de Venezuela en la región.
"Es importante que se tome nota de esto y que cualquier cosa que sea hecha en el hemisferio no exacerbe más el efecto de las políticas venezolanas en nuestros vecinos como Colombia", agregó.
Rusia y Venezuela han firmado una serie de acuerdos, incluyendo un tratado por el que el gigante euroasiático ayudará a Venezuela a desarrollar energía nuclear con fines civiles.
La energía nuclear ha sido una parte importante de la gira latinoamericana de Medvedev, y el canciller ruso ofreció el jueves a Ecuador la experiencia atómica de su país.
Rusia, que desde hace tiempo es cauta en su retórica antiestadounidense, ha buscado estrechar lazos con Chávez en los últimos meses, coincidiendo con la tensión desatada entre Moscú y Washington por el plan de la Casa Blanca de establecer un escudo de defensa antimisiles en Europa del Este.
Moscú irritó a Washington al enviar barcos al Mar Negro en misiones de apoyo tras el conflicto de Georgia en agosto, que suscitó un encontronazo diplomático entre ambas potencias.
"Si nuestros socios americanos están dispuestos a compartir la responsabilidad de las relaciones internacionales en el Mar Negro, nosotros tenemos que mostrar que estamos dispuesto a compartir la responsabilidad por la seguridad en esta parte del mundo", dijo el miércoles Mikhail Margelov, presidente del comité de relaciones exteriores del parlamento ruso.
"No queremos irritarlos (a Estados Unidos) jugando en su patio trasero, porque Latinoamérica ya no es su patio trasero", sentenció.
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