Un fuerte terremoto causó más de 70 muertos en la provincia de Gansu (noroeste de China), hiriendo a cientos de personas y provocando el derrumbe de miles de viviendas, mientras se teme que haya aún más víctimas entre los escombros.
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Según la Oficina Sismológica de Pekín, el terremoto alcanzó 6,6 grados Richter, en tanto el United States Geological Survey (USGS) afirma que fue de 5,9 grados.
El sismo se produjo a las 7.45 locales y la mayor parte de las víctimas, según los medios chinos, son ancianos y niños que no llegaron a huir a tiempo de los edificios derrumbados.
En algunas zonas el 20 por ciento de las construcciones no soportó el impacto del sismo, según el canal televisivo estatal CCTV. Al menos ocho localidades de la zona fueron dañadas gravemente.
Fotos difundidas en Internet y e imágenes televisivas muestran rutas sumergidas en los alrededores de un río, en tanto hay casas y granjas reducidas a un montón de escombros.
Lluvias insistentes, deslizamientos de terreno y una serie de sismos de asentamiento obstaculizan las operaciones de auxilio, en las que participan 3.000 personas entre soldados, policías, bomberos y voluntarios.
Al mediodía local se contaban ya 171 sismos secundarios, entre los cuales el más fuerte fue de 5,6 grados.
La región afectada se encuentra unos 170 kilómetros al sudeste de Lanzhou, la capital provincial. Es una zona montañosa y se encuentra cerca de la frontera entre Gansu y la provincia de Shaaxi, donde se registraron graves daños en muchos pueblos.
Numerosos pequeños centros quedaron aislados y los propios residentes están buscando despejar la ruta de modo de permitir la llegada de auxilios.
En algunas áreas, durante muchas horas las comunicaciones quedaron completamente interrumpidas, con un colapso de Internet y las líneas de teléfonos celulares.
Fuentes de la Cruz Roja afirman que hay necesidad inmediata de tiendas de campaña y frazadas para numerosos residentes que se verán obligados a pasar la noche al aire libre.
Un habitante de la zona más afectada, contactado por teléfono, declaró a la agencia Nueva China que no hay problemas de provisión de agua pero sí escasea la comida.
Las previsiones del tiempo hablan de fuertes lluvias en las próximas horas, que podrían complicar más todavía los auxilios a los afectados por el desastre.
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