6 de mayo 2002 - 00:00

Chirac frenó auge de Le Pen con un abrumador triunfo electoral

El presidente de Francia, el gaullista Jacques Chirac, obtuvo ayer la reelección al imponerse categóricamente en la segunda vuelta electoral. Venció a su rival de ultraderecha, Jean-Marie Le Pen, con 82% de los votos, beneficiándose de un nivel de participación de los ciudadanos mucho mayor que en la primera vuelta. El mandatario contó con el masivo apoyo del electorado de izquierda, en el marco de una ola de movilización nacional contra el auge del xenófobo Frente Nacional de Le Pen. Chirac obtuvo el mayor porcentaje de votos en una elección presidencial desde 1965. Sin embargo, analistas advierten que captó un voto de repudio, que se fragmentará en los comicios legislativos del 9 de junio.

El presidente de Francia, Jacques Chirac, saludó ayer a sus simpatizantes
El presidente de Francia, Jacques Chirac, saludó ayer a sus simpatizantes
París (AFP, Reuters, EFE, ANSA, DPA) - El presidente saliente francés Jacques Chirac fue reelegido ayer para un mandato de cinco años al obtener una victoria contundente sobre el ultraderechista Jean-Marie Le Pen.

Según el escrutinio oficial del ballottage presidencial, con 78% de los votos contabilizados Chirac obtenía 82,06% de los sufragios contra 17,94% de su rival. Se convirtió así en el candidato presidencial más votado desde 1965.

Un hecho destacado de la jornada fue el nivel de participación de la ciudadanía, ya que acudió a las urnas 80% de los 41 millones de electores habilitados, casi 10 puntos porcentuales más que en la primera vuelta del 21 de abril, ocasión en la que se había registrado una abstención récord. En esa ocasión, Chirac, que se presentaba por cuarta vez a la primera magistratura, había obtenido 19,88% de los votos contra 16,86% de Le Pen.

La aplastante victoria de ayer de Chirac demostró que el crecimiento de la ultraderecha tiene techo en Francia, donde en las últimas semanas partidos políticos y referentes sociales alertaron contra el auge del partido de Le Pen, señalaron anoche analistas. El resultado, agregaron, no fue una sorpresa por cuanto la campaña se convirtió en un plebiscito contra la extrema derecha y prácticamente todos los sectores de la izquierda pidieron el voto para el líder gaullista, después de que el socialista y primer ministro Lionel Jospin quedara sorpresivamente eliminado en la primera vuelta.

Tras conocerse los resultados, Chirac, aclamado por sus seguidores, declaró en su cuartel general de campaña: «Acabamos de vivir un tiempo de gran inquietud para la nación. Y esta noche, con un gran impulso, Francia reafirmó su compromiso con los valores de la República».

«Saludo a la Francia fiel a sí misma, fiel a sus grandes ideales, fiel a su vocación universal y humanista. Saludo a la Francia que, como siempre en los momentos difíciles, sabe reunirse en torno de lo esencial», señaló.

Por su parte, Le Pen calificó el resultado de «derrota tremenda de la esperanza francesa»
. El líder de la extrema derecha había avanzado que cualquier porcentaje de voto inferior a 30% supondría una «derrota personal y una derrota para Francia». Además sostuvo que el éxito de Chirac en las urnas constituye una «victoria ambigua, adquirida por el método soviético».

•Emplazamiento

De todos modos, Le Pen emplazó a sus rivales políticos en la próxima contienda electoral. «Nos reencontraremos en las legislativas» del 9 y 16 de junio, dijo el candidato del Frente Nacional, quien proclamó a su agrupación como la más votada del país. Con todo, Le Pen aseguró que no será candidato en esa contienda.

Por su parte, el secretario general del Partido Socialista (PS),
François Hollande, estimó que «la izquierda cumplió con su deber e incluso más», comentando la amplia victoria de Chirac.

Una encuesta revelada ayer contrastó con el impactante resultado obtenido por Chirac, demostrando que ha recibido votos por el rechazo a Le Pen y las limitaciones que tendrá a la hora de obtener consensos más amplios. Según el sondeo de la firma IPSOS, 49% de los franceses tiene confianza en él «para enfrentar los principales problemas que existen en Francia», pero 48% dijo no tenerle confianza. Apenas se conoció el resultado, miles de parisinos salieron a las calles de la capital francesa para celebrar ruidosamente. Gritos de júbilo estallaron en la céntrica Plaza de la República, donde unos 2.500 simpatizantes de derecha estaban congregados bajo la lluvia delante de un escenario gigante, según la policía.

Jóvenes que blandían banderas tricolores «I will survive» (Sobreviviré), el himno oficial del equipo de Francia de fútbol desde su victoria en la Copa del Mundo de 1998, y decían a gritos «¡Ganamos!», según comprobaron testigos.

Resumiendo la satisfacción internacional por el resultado, el presidente de la Comisión Europea,
Romano Prodi, estimó ayer que Francia había mostrado que se encuentra «en el corazón de Europa».

Uno de los líderes europeos que más cuestionó a Le Pen tras la primera vuelta, el premier británico
Tony Blair, señaló que el resultado de ayer es «una victoria para la democracia y una derrota para el extremismo y la política repugnante que representa Le Pen», según declaró un portavoz de Downing Street.

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