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«Este es el final de la campaña por la presidencia, pero no es el fin de nuestra causa», dijo Clark en su pueblo natal, Little Rock, Arkansas. El ex general admitió que además del escaso apoyo popular que sólo le permitió ganar en Oklahoma y obtener 85 delegados sobre 511 disputados, tampoco tenía dinero para proselitismo.
Su retiro ocurrió un día después de un decepcionante tercer lugar en dos primarias cruciales realizadas el martes en los Estados sureños de Tennessee y Virginia.
Cercano al ex presidente demócrata
El general retirado sacó a relucir sus orígenes sureños para vencer en las primarias demócratas, ya que los tres últimos presidentes demócratas eran naturales de esa zona, pero tampoco le sirvió.
Clark también se apoyó mucho en su carisma personal: un físico seductor, una mirada penetrante, cabellos plateados y una gran inteligencia que incluso sus detractores le reconocen, aunque en el ejército muchos lo consideraban brusco y autoritario.
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