Artemis II está por regresar a la Tierra. La misión de la NASA despegó el 1 de abril y marcó el regreso de astronautas a las inmediaciones de la Luna después de más de 52 años.
Las mejores imágenes de la Luna obtenidas por Artemis 2
La nave Orion realizó un sobrevuelo sin alunizaje en la cara oculta del satélite, con tramos sin comunicación directa con la Tierra.
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Por qué el regreso a la Tierra es la etapa más peligrosa de la misión Artemis 2
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Hoy regresa la misión Artemis 2 a la Tierra: a qué hora será y cómo seguirlo en vivo
La misión culminará con un amerizaje controlado en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego.
Tras diez días de viaje, la tripulación deja uno de los registros visuales más impactantes de las últimas décadas: miles de imágenes tomadas durante el sobrevuelo del satélite.
El grupo fotografió regiones de la cara oculta que nunca habían sido vistas con esta perspectiva por seres humanos, además de fenómenos poco frecuentes como un eclipse solar observado desde el espacio. A continuación, conocé los detalles.
Cómo fue la misión de la NASA a la órbita lunar
A diferencia de las misiones Apolo, el propósito principal de Artemis II no era aterrizar en la Luna, sino demostrar que los sistemas que llevarán a los humanos de regreso al satélite funcionan de forma segura en condiciones reales.
Es la primera prueba con astronautas a bordo del cohete Space Launch System (SLS) y de la nave Orion.
Durante los diez días, la tripulación, conformada por Reid Wiseman (comandante), Victor Glover (piloto), Christina Koch y Jeremy Hansen como especialistas de misión, tuvieron distintos desafíos.
Por ejemplo, cuando sobrevolaron la cara oculta de Luna (una distancia superior a los 400.000 kilómetros de la Tierra) hubo momentos sin comunicación directa con el control terrestre, lo que evaluó su capacidad de operar con mayor autonomía.
Además se verificaron sistemas fundamentales: soporte vital (que regula el oxígeno, la temperatura y el agua), el rendimiento de los dispositivos de navegación y la protección contra la radiación solar y cósmica.
Y hoy, en su viaje de regreso, se analizará el desempeño del escudo térmico de Orion, que deberá soportar temperaturas cercanas a los 2.700 °C durante el ingreso a la atmósfera terrestre.
Otro de los objetivos es ensayar la llamada trayectoria de “retorno libre”, un recorrido que aprovecha la gravedad de la Luna para impulsar la nave a la Tierra sin necesidad de grandes maniobras de propulsión. Esto permite un regreso automático ante fallos técnicos.
Artemis 2: las mejores imágenes de la Luna
Durante el viaje, la captura de imágenes fue constante. Utilizando múltiples cámaras, los astronautas documentaron cráteres, formaciones volcánicas antiguas, fracturas en la superficie y variaciones de color y textura del terreno lunar.
Además, registraron fenómenos poco habituales, como destellos provocados por impactos de meteoritos en la cara oscura del satélite.
Cómo será el regreso a la Tierra
El regreso de Artemis II es el tramo más peligroso de toda la misión. Antes de tocar la atmósfera, la nave debe desprenderse de su módulo de servicio para dejar expuesto el escudo térmico, una pieza clave que será la única barrera para proteger a la tripulación.
Luego, los motores de control orientan la cápsula para iniciar el descenso con un ángulo extremadamente preciso: alrededor de -5,8° respecto del horizonte.
Ese número no es un detalle menor. Si el vehículo entra demasiado inclinado, la fricción con el aire generará una carga térmica y estructural que podría desintegrarla. Si es demasiado bajo, puede "rebotar" sobre la atmósfera y quedar perdida en el espacio.
Superado ese punto, comienza el reingreso. Orión se mete en la atmósfera a más de 40.000 km/h, lo que genera un fenómeno de plasma incandescente a su alrededor. En ese momento, la temperatura externa ronda los 2.700 °C y la nave queda envuelta en una especie de “bola de fuego”.
Durante varios minutos, además, se interrumpen las comunicaciones, dejando a la tripulación sin contacto con el control terrestre.
El escudo térmico ahora es el protagonista. Está compuesto por una estructura de titanio recubierta con 186 bloques de material ablativo (Avcoat), diseñados para desgastarse de forma controlada y disipar el calor.
Sin embargo, el antecedente de Artemis I, donde se detectaron desprendimientos de material, obligó a la NASA a revisar el sistema. Para esta misión, se ajustó el perfil de reingreso, optando por una trayectoria más directa que reduce el tiempo de exposición al calor, pero exige mayor precisión.
Una vez que la cápsula logra atravesar la fase más caliente y recupera comunicaciones, comienza la desaceleración. A unos 7.600 metros de altura, se libera la cubierta frontal y se despliega un primer conjunto de paracaídas piloto.
Más abajo, cerca de los 2.900 metros, entran en acción los tres paracaídas principales, que reducen la velocidad de más de 500 km/h a 27 km/h antes del impacto con el agua.
El amerizaje también implica riesgos. La cápsula puede caer en distintas posiciones (vertical, invertida o lateral), por lo que cuenta con airbags inflables para estabilizarse.
“Los tres hitos principales son: ver los tres paracaídas, confirmar que la cápsula es segura para aproximarse y comprobar que la escotilla pueda abrirse”, explicó Lili Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación de Artemis, en una rueda de prensa.
Una vez recuperados, los astronautas serán trasladador al buque USS John P. Murtha para controles médicos.


















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