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En la madrugada de ayer, unos 30 a 40 hombres fuertemente armados ingresaron a una quinta cocalera de una zona rural de La Gabarra (800 kilómetros al nordeste de Bogotá) y, tras atar de pies y manos a los « raspachines» (recolectores de coca) que allí se encontraban, les dispararon. Un total de 34 hombres murieron --entre ellos dos menores de edad-y siete resultaron heridos. Algunos de ellos se salvaron huyendo y otros más fingiendo estar muertos. El hecho generó la reacción de Alvaro Uribe. «¡Qué tristeza, cómo degollaron a nuestros campesinos! ¿Qué es eso? ¿Esa es la vieja guerrilla ideológica? ¿Es eso la vieja guerrilla idealista?
«La oficina insta al Secretariado de las FARC a impartir entre todos los integrantes de su organización la orden del cumplimiento estricto del derecho internacional humanitario (...). Asimismo la oficina exige un pronunciamiento de esta guerrilla con respecto a la masacre cometida en La Gabarra», indicó en su comunicado.
La región donde ocurrió la masacre es un importante centro de cultivos ilegales. Las autoridades calculan que allí hay sembradas unas 20.000 hectáreas de coca. La riqueza que esta actividad produce generó una fuerte disputa entre las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
«Eso no puede seguir de ninguna manera», dijo el ministro del Interior,
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