Cómo es el temible arsenal de Hizbollah
El líder del movimiento terrorista libanés Hizbollah, Hassan Nasrallah, ha amenazado con una «sorpresa» a Israel, la que iría más allá de los cohetes lanzados hasta ahora indiscriminadamente contra blancos civiles. Este interesante artículo del periodista J. Cierco, del diario «ABC» de Madrid, reseña el arsenal de ese movimiento chiita libanés, construido gracias al apoyo y el dinero de Siria e Irán. A continuación, los principales pasajes.
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Un israelí muestra los restos de un cohete disparado por Hizbollah. El poder de fuego
de los terroristas chiitas excedería largamente esos artefactos de escasa potencia.
Caja sin fondo iraní y siria, de la que salen el Zelzal-1 (150 kilómetros de alcance) y el Zelzal-2 (hasta los 220); de la que asoman misiles TOW guiados por cable; misiles tierra-mar C-802, de fabricación china pero donación iraní, guiados por radar y ya utilizados contra la fragata antimisiles Saar-5 alcanzada durante el bloqueo contra el puerto de Beirut, con un resultado de cuatro marinos israelíes muertos.
La inteligencia militar israelí teme incluso que esa bien dotada caja de «sorpresas» contenga misiles antiaéreos rusos SI-18 y misiles antitanque Sagger. De lo que están seguras esas fuentes es de que Hizbollah dispone de aviones sin piloto Dron, que pueden ser cargados de explosivos y que todavía no han sido utilizados, y de lanzacohetes portátiles tierra-aire SAM-7, capaces de derribar un avión civil en pleno vuelo.
Esa sería, por ejemplo, una de las « sorpresas» que podría tener en su caja sin fondo el jeque Nasrallah: atacar los aviones civiles israelíes, lo más sencillo en terceros países, o si diera el visto bueno Teherán (Nasrallah necesita en todo caso la autorización de Irán para golpear más al sur de Haifa por las repercusiones que ello conllevaría) poner en su punto de mira al aeropuerto internacional Ben Gurión con sus misiles capaces de alcanzar Tel Aviv.
Otras opciones barajadas por la inteligencia militar israelí, de ahí que se pongan todos los medios necesarios para proteger dichos objetivos, serían que Hizbollah atentara contra los centros estratégicos israelíes (la Haifa industrial y petroquímica en primera línea de fuego; la Tel Aviv turística, en segunda); atacara más barcos de guerra; lanzara incursiones desde el sur del Líbano con sus comandos contra el norte de Israel; ordenara la comisión de atentados suicidas a sus células durmientes en Cisjordania (ayer fue capturado en Jerusalén un palestino con una bomba)...
Los analistas militares israelíes consideran que la contundencia de la campaña del «Tsahal» contra las posiciones, los refugios, los búnkeres, las armas de Hizbollah han acabado con entre el 25 y el 30 por ciento de su arsenal, a costa también de la pérdida de decenas de vidas de civiles libaneses.
Cifran, por lo que pueda pasar, en 50 por ciento las simpatías dentro del ejército libanés hacia Hizbollah, su correspondiente parte chiib, y consideran que el jeque Nasrallah ha cometido un error similar al de Saddam Hussein en la segunda Guerra del Golfo, al no esperar a que Irán se dotara, si es que lo consigue, de capacidad nuclear para lanzar su actual ofensiva porque entonces sí que Israel habría sido en cierto modo rehén de la amenaza atómica iraní.




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