Jorge Kirszenbaum y Luis Grynwald, presidentes de la DAIA y la AMIA respectivamente, concurrirán hoy a las 9.30 al despacho del ministro del Interior, Aníbal Fernández, para expresarle su honda preocupación por lo sucedido el miércoles, cuando un grupo de militantes de Quebracho armados con palos y encapuchados impidió una marcha organizada por jóvenes judíos frente a la Embajada de Irán.
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Los dirigentes, según adelantó Kirszenbaum a este diario, le expresarán lo « grave que es que un grupo violento haya obstaculizado la libre expresión de otro grupo, pacífico, que pretendía manifestar su opinión». El titular de la DAIA agregó que la entidad está estudiando si lo hecho por Quebracho configura los delitos de coacción agravada y amedrentamiento. Agregó que el reclamo ante Fernández será por «la permisividad mostrada por las fuerzas encargadas de controlar el orden, que contrasta con el hecho de que ese mismo grupo hizo varias manifestaciones ante la Embajada de Israel, sin que nadie se los impidiera».
La manifestación no contaba con el aval de las tres principales entidades de la comunidad judía local (DAIA, AMIA, OSA) y había sido convocada por algunos círculos juveniles, a pesar de que en otros ámbitos comunitarios esta convocatoria aparecía como desaconsejable y extemporánea.
La solicitud de audiencia se concretó ayer por la tarde, y el ministro accedió de inmediato, seguramenteavisado ya de la trascendencia internacionalque había cobrado el incidente. En este sentido, Quebracho -junto con algún dirigente del movimiento islámico- se autoadjudicó una «victoria contra el sionismo en Buenos Aires» en su sitio de Internet. Allí también acusa a los manifestantes de tener «poca fibra, poco aguante, poca garra» por no haber accedido a un enfrentamiento físico.
Calificativo
«Son 'batatas' de la intolerancia», calificó Sergio Wiedder, representante para América latina del Centro Simón Wiesenthal. «Un grupo de ciudadanos que pretendía expresarse debió desistir por la presencia amenazante de un grupo de choque que actuó con total desparpajo. Quebracho no tiene pudor en mostrarse como una patota lista a prestar sus servicios de grupo de choque.»
Wiedder también atacó al sheij Mohsen Alí por su «prédica de odio, que es tan violenta como la violencia física que promueve y practica Quebracho. En la puerta de la Embajada de Irán otro individuo rescató más argumentos antisemitas: puso en duda la lealtad de los judíos argentinos a nuestro país, diciendo que hay argentinos que pelean bajo banderas extranjeras y agregó que 'mañana van a decir los sionistas que invadan la Argentina para apoderarse del acuífero guaraní'».
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