Los trajes de protección contra agentes químicos o contra insecticidas que podrían haber servido en esta ocasión fueron prohibidos por el embargo impuesto a Irak desde 1990, y los medios de descontaminación escasean a tal punto que los proporcionados por las ONG sólo permitirían tratar a varios cientos de personas, según la organización no gubernamental sueca Qandil.
«Contra el gas mostaza o los agentes neurotóxicos que traspasan la piel, la máscara por sí sola no bastaría. Una única gota de sarín de 6 mg es mortal. Se necesitaría un traje (NBC, nuclear, biológico, químico) completo», explicó
En Shamshamal (sudeste), en zona de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), un responsable local aconsejó a la población que abandone la ciudad y que se refugie en los pueblos.
A lo largo de la mañana, la ruta que une a Shamshamal con Suleimaniyah, más al Este, vio desfilar taxis, tractores y camiones abarrotados de familias que huían con todos sus objetos personales.
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