Luiz Inácio Lula da Silva ayer, al condecorar al presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Severino Cavalcanti. La oposición sospecha que ambos buscan cerrar con penas simbólicas a los involucrados en el escándalo de corrupción que sacude al país.
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El proceso que se abre no conoce antecedentes en la historia legislativa de Brasil. Si bien otros parlamentarios han perdido sus mandatos por asuntos de corrupción, jamás se había visto un proceso en masa como el que puede comenzar ahora que, además, según analistas, producirá aun más grietas en la ya debilitada base parlamentaria de Lula.
Los implicados en el informe conjunto presentado por las dos comisiones son legisladores de seis partidos políticos y sólo uno es ajeno a la coalición de gobierno. Siete pertenecen al Partido de los Trabajadores (PT), fundado por Lula en 1980, y cuatro al Partido Liberal (PL), del vicepresidente También hay cuatro del Partido Progresista (PP), del presidente de la Cámara baja, Severino Cavalcanti, dos del Partido Laborista Brasileño (PTB), uno del Partido del Movimiento Democrático (PMDB) y otro del Partido del Frente Liberal (PFL), el único opositor de la lista.
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