Evo Morales pretende que la Asamblea
Constituyente tenga potestades superiores
a las de todos los poderes del Estado y hasta
ha hablado de removerlos. Para la oposición,
hay un autogolpe en ciernes.
La Paz (EFE, AFP) - La alianza opositora Poder Democrático y Social (Podemos) expresó ayer su temor a que el presidente de Bolivia, Evo Morales, planee un «autogolpe» y cierre el Congreso si la Asamblea Constituyente asume un poder pleno y «fundacional», como busca el oficialismo.
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El portavoz de los constituyentes de Podemos, José Antonio Aruquipa, declaró que si se otorgan plenos poderes a la Asamblea, el gobierno «buscará cerrar el Congreso y facilitar que el presidente Evo Morales gobierne con decretos denominados constitucionales».
«Esto nos recuerda a las épocas de dictadura, cuando se gobernaba con decretos», agregó Aruquipa, pero portavoces del gobierno negaron tal posibilidad.
En Sucre, capital oficial de Bolivia, los constituyentes mantienen desde hace tres semanas un debate sobre si la Asamblea es «originaria», con poderes sobre las demás instituciones del Estado, como pide Morales, o «derivada», con un mandato preciso de redactar una carta magna que sólo entrará en vigor cuando sea ratificada en un referendo.
El oficialista Movimientos Al Socialismo (MAS), que tiene mayoría simple en la Asamblea, propone que ésta asuma facultades «originarias» y «fundacionales», lo que implicaría constituirse en un gran poder que incluso podría cerrar el Congreso y hasta destituir a Morales, un extremo impensable que el mismo mandatario ha sugerido en varias ocasiones.
Los opositores, en cambio, plantean respetar la ley de convocatoria de la Constituyente, que establece que no puede interferir con los otros poderes constituidos.
Morales ganó la Presidencia en las elecciones de diciembre de 2005 con casi 54% de los votos y ratificó la mayoría del MAS en la conformación de la Asamblea, con 51%, aunque lejos de 70% u 80% pronosticado por el ex líder cocalero. Sin embargo, se lamenta con frecuencia de que no tiene el poder real, pues hay instancias judiciales y legislativas que no le obedecen.
Eje central
Así quedó demostrado el miércoles, cuando la mayoría centrista del Senado censuró al ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz, por presuntas irregularidades en la petrolera estatal YPFB y retrasos en la nacionalización del sector que decretó Morales en mayo.
En lo que constituye un eje central de las polémicas, el oficialismo y la oposición también están enfrentados sobre si las decisiones de la Asamblea deben aprobarse sólo por mayoría absoluta (128 de 255 votos), como postula el MAS (que tiene 137), o con dos tercios (170), como indican la actual Constitución, la ley de convocatoria y la oposición. El tema mantiene paralizado al cuerpo desde su primera reunión, hace casi tres semanas.
Según la prensa local, el oficialismo ha logrado acercamientos con la oposición para declarar «originaria» la Asamblea, a cambio de que se respeten los dos tercios en la aprobación de sus decisiones, pero esto aún no ha sido confirmado.
Al respecto, Aruquipa dijo que ayer continuaban esas conversaciones en Sucre, pero insistió en que «detrás de declarar originaria a la Asamblea se esconde la intención de cerrar el Congreso».
«Y los dos tercios en la votación no son negociables, porque están en la ley», agregó.
El líder de Podemos, el ex presidente Jorge «Tuto» Quiroga (2002-2002), dijo que está preocupado porque «gente del MAS está diciendo que la Asamblea Constituyente va a ratificar o remover al presidente, Congreso, Poder Judicial, Tribunal Constitucional y autoridades regionales».
El portavoz de Morales, Alex Contreras, señaló ayer a la prensa local que el viaje del presidente previsto para hoy a Sucre no tiene nada que ver con un presunto «autogolpe», pues va sólo a inaugurar un parque temático sobre dinosaurios.
«Ahí seguramente va a encontrar muchos dinosaurios de los partidos tradicionales, pero no es ningún golpe ni autogolpe», ironizó Contreras.
Morales, además, prevé presentar en Sucre, junto con ejecutivos de la multinacional estadounidense Microsoft, la traducción al quechua de dos programas informáticos.
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