Los mercados temen que las elecciones repercutan negativamente en un paquete de ayuda del Fondo Monetario Internacional, por valor de 16.000 millones de dólares, y esperaban nerviosamente el anuncio de la posible renuncia de Ecevit. El FMI, por su parte, se limitó a decir que su mayor deudor debe cumplir estrictamente sus metas financieras.
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