El régimen castrista se encuentra cada vez más solo tras el retiro de embajadores ordenado por los gobiernos de México y de Perú. La Cancillería cubana amenazó a ambos países, los que -a su vez- recibieron el firme respaldo de EE.UU. La crisis diplomática fue desatada por Fidel Castro en el acto del 1 de Mayo: descalificó allí a Vicente Fox y a Alejandro Toledo por condenar la política de derechos humanos de Cuba, como hizo en su momento con Fernando de la Rúa y Jorge Batlle. A la Unión Europea la trató de «mafiosa».
Sectores opositores mexicanos, de izquierda y nacionalistas del PRI, se burlaron de Vicente Fox y George W. Bush, por el voto de México condenando a Cuba.
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La reacción no se hizo esperar en Lima y en México, que dispusieron el inmediato retiro de sus embajadores en la isla, agravado en el caso mexicano por la intimación a La Habana para que ordene el regreso de su embajadory el primer secretario de la delegación diplomática cubana.
En un hecho que agrava más la tensión bilateral, el secretario mexicano de Gobernación,
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