De la KGB a la autoridad total
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Los años en los que sirvióen la KGB contienen aún zonas oscuras y cuando habla de ellos, Putin se empeña en banalizar las actividades de los servicios que hicieron reinar el terror en la época soviética.
Putin volvió de Alemania del Este en 1990 y se convirtió en asistente del rector de la Universidad de San Petersburgo, encargándose de las relaciones internacionales de la institución.
En agosto de 1991 renunció a la KGB, en pleno golpe contra el presidente Mijail Gorbachov, sin abandonar, por ello, su afiliación al Partido Comunista.
Tras el derrumbe de la URSS a fines de 1991, Putin desempeñó actividades más acordes con la nueva Rusia, trabajando en la municipalidad de San Petersburgo. Tras la derrota del alcalde Anatoli Sobchak en las municipales de 1996, abandonó San Petersburgo rumbo a la administración presidencial en Moscú, a petición de Pavel Borodin, ex intendente del Kremlin, que luego fue involucrado en un escándalo de lavado de dinero en Suiza.
En julio de 1998, Yeltsin lo nombró jefe del FSB (ex KGB) y en marzo de 1999 le ofreció el puesto de secretario del Consejo de Seguridad. El 9 de agosto se convirtió en primer ministro, tras la destitución de Serguei Stepachin.
La invasión de las tropas federales rusas en octubre de 1999 a Chechenia, tras una serie de atentados atribuidos a los independentistas chechenos, contribuyó a realzar la popularidad del joven primer ministro.
Presentándose como un hombre fuerte, deportivo, lanzando declaraciones provocadoras -como «hay que perseguir a los terroristas hasta en las letrinas»- Putin conquistó a la opinión rusa. Ocho años más tarde esta popularidad sigue siendo su clave.




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