Se expusieron juntos a las preguntas de los periodistas, algo que en la era Kirchner suena una rareza en la Argentina. Michelle Bachelet (46% de los votos en la primera vuelta electoral) y Sebastián Piñera (25% pero pudiendo quizá sumar el centroderecha de la UDI, que salió tercera en la votación inicial) se mostraron calmos al responder los interrogatorios. La oficialista Bachelet trata de sumar a los votantes moderados que le dieron al actual presidente Ricardo Lagos, en los anteriores comicios presidenciales, un triunfo mínimo por apenas 2,6% puntos porcentuales en el ballottage sobre el centroderecha Joaquín Lavín, que esta vez salió tercero frente a la irrupción del pujante empresario Piñera.
Quizás esas mínimas diferencias entre ambos lados del espectro político provoquen esa suavidad chilena en los proselitismos. Otros dicen que el buen pasar y el crecimiento actual de Chile se deben a militares golpistas y duros pero que dejaron una economía muy sana al retirarse. Hay, sin embargo, quienes creen que chilenos y uruguayos, a diferencia de argentinos y brasileños, tienen una calidad política dirigencial alta, incapaz de caer en populismos.
El triunfo por 54% de los votos de Evo Morales en Bolivia podría influir indirectamente en la definición del ballottage de Chile. Sus casi 9 millones de votantes saben que el país trasandino estará peor que antes en cuanto a su problema energético. Ningún ganador en Bolivia le iba a vender gas a Chile, por el odio insuperable de los bolivianos por haber perdido en una guerra su salida al mar. Pero Evo Morales encarecerá su gas a la Argentina y ésta tendrá que hacer lo mismo con el que suministra a Chile, por compromisos y no negocios, porque no estamos en condiciones de exportargas ya que lo importamosy no tenemos reservas para más de 11 años. El centroderecha de Piñera cree que los votantes del ballottage podrán apreciar más, frente al problema energético, a un presidente empresario -en ese país, como en Estados Unidos, no se odia al que se enriqueció sino que se trata de imitarlo- con una visión distinta a la del socialismo (moderno, libreempresista) que, junto con la democracia cristiana, gobierna sin interrupción a Chile desde el retorno de la democracia. Del otro lado, creen que un centroderecha como Piñera enervará al populismo de izquierda que es el kirchnerismo argentino.
El debate de los candidatos trasandinos, que terminó en la madrugada de ayer, lo reproducimos en gran parte por ser de atractiva lectura para los argentinos. Además de mostrar civilización política y respeto democrático.
Frente a lo energético, un plan completo que va desde fuentes no renovables, anillo energético en América latina y también ahorro.
Ahora si voy o no al cambio de mando de Ollanta Umala en Perú, es algo que tendría que ver en el momento. Yo no hago política de ficción, yo sé quién es él, como ministra de Defensa conocí sus planteamientos, por lo tanto yo sé perfecto quién es él».
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