Michelle Bachelet subrayó ayer, en su primer día como presidenta de Chile, el sesgo moderado que dará a su gobierno. Participó en la Catedral de una homilía que recordó a su padre -muerto durante el régimen militar- y que se centró en un llamado a la reconciliación y el perdón. El 21 estará en la Argentina, y Kirchner quiere llevarla a actos en el conurbano.
El padre de la mandataria murió en marzo de 1974, cuando tenía 50 años, víctima de una falla cardíaca causada por las torturas a las que fue sometido por sus propios compañeros de armas que meses antes lo habían detenido acusado de «traición a la patria».
«Hay un homenaje que no puedo dejar de hacer. Mañana (hoy) estaré junto a él, pero sé que él está aquí conmigo», señaló Bachelet en su primer mensaje al país la noche del sábado desde uno de los balcones de La Moneda. «No queremos repetir los mismos errores del pasado», proclamó, al evocar la dictadura de Pinochet, que se instaló en el poder por 17 años después de atacar por aire y tierra esa misma sede gubernamental donde se suicidó el presidente socialista
Dejá tu comentario