El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se seca la transpiración, durante su polémica primera intervención en el Parlamento europeo, cuya presidencia asumió ayer. Berlusconi comparó a un eurodiputado alemán que lo había criticado anteriormente con un nazi, lo que derivó en un incidente diplomático entre Italia y Alemania.
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La polémica se trasladó luego al ámbito diplomático con la convocatoria de los embajadores de ambos países.
En su primera intervención en el Parlamento Europeo, Berlusconi respondió a una crítica del eurodiputado alemán socialdemócrata En Italia, «un productor está haciendo una película sobre los campos de concentración nazi» y «yo lo propondría a usted como guardián» de estos campos, dijo el jefe de gobierno italiano.
La reacción de Berlusconi provocó el rechazo de la Cámara y, entre insistentes aplausos, Schultz estimó
La Cancillería alemana llamó al embajador italiano en Berlín,
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