12 de mayo 2006 - 00:00

Desbloquea EE.UU. reforma migratoria

Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El oficialismo republicano y la oposición demócrata anunciaron ayer un acuerdo para reanudar la semana próxima el debate de la reforma migratoria, que tendrá efectos sobre la vida de alrededor de 12 millones de indocumentados que viven en el país. Los funcionarios llegaron al pacto en medio de fuertes presiones políticas y una militancia sin precedentes de la comunidad hispana.

Los jefes de las bancadas dijeron que catorce senadores republicanos y doce demócratas serán los encargados de negociar con la Cámara de Representantes el posible texto definitivo de la ley. De esta manera, la Cámara alta puso fin a una agria disputa política de varias semanas, que tuvo como punto culminante el fracaso de un acuerdo similar a principios de abril.

Algunos legisladores anunciaron que la ley podría estar lista para fines de mayo, pero el proyecto de los senadores y el de los diputados presenta grandes diferencias. En efecto, los diputados aprobaron a fines del año pasado un proyecto de ley que prevé la criminalización de los inmigrantes ilegales, duras penas para aquellos que los contratan y hasta la construcción de un muro a lo largo de parte de la frontera con México.

  • Paso adelante

  • Por su parte, la propuesta que habían puesto a punto los senadores establecía una regularización gradual de los inmigrantes indocumentados, con la apertura del camino a la residencia legal para los que viven en el país desde hace más de dos años.

    El acuerdo de ayer, dijo el senador demócrata Edward Kennedy, de Massachusetts, «es un gran paso adelante en nuestra lucha por una reforma migratoria dura pero justa, y aplaudo el liderazgo de la Cámara por haber alcanzado un consenso».

    Según Kennedy, uno de los impulsores del texto junto al republicano John McCain, de Arizona, debe «reforzar las fronteras, brindar un camino hacia la ganada ciudadanía de aquellos trabajadores indocumentados que están aquí» y poner en marcha «un programarealista de trabajadores invitados para el futuro». El jefe de la bancada opositora, Harry Reid, de Nevada, difundió a su vez un breve comunicado en el que afirmó que «el sistema migratorio estadounidense está quebrado» y que «la seguridad nacional depende de que republicanos y demócratas encuentren un terreno común para arreglarlo».

  • Optimismo

    Reid dijo haber recibido « garantías» de parte del líder republicano en el Senado, Bill Frist, de Tennessee, por lo que se declaró «optimista» sobre la posibilidad de que «finalmente podamos avanzar hacia una reforma integral». Según adelantó el funcionario, los senadores discutirán un «considerable» número de enmiendas al proyecto original cuando se reanuden las labores la semana próxima.

    La cuestión migratoria está en el centro del debate político estadounidense de cara a las elecciones legislativas de «mediotérmino» de noviembre próximo, y tiene al país dividido frente a los indocumentados.

    George W. Bush sostiene una reforma sobre la base de un programa de trabajadores invitados, pero afirmó de manera insistente que se opone a una amnistía para aquellas personas que ingresaron ilegalmente al país.

    De todas maneras, el presidente le había dado luz verde al proyecto del Senado que naufragó a principios de abril último y que, en la práctica, era el camino para la regularización de la gran mayoría de los inmigrantes sin papeles. « Felicitamos al Senado por haber alcanzado un acuerdo», dijo una de las voceras de la Casa Blanca, Dana Perino.

    En tanto, organizaciones hispanas nacionales y locales, divididas por el llamado al boicot del pasado 1 de mayo, unieron sus fuerzas para convocar a una gran marcha nacional el próximo miércoles en Washington y pedir al Congreso la legalización de los indocumentados.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar