Miami (EFE, AFP) - Los graves impactos del poderoso huracán Katrina, uno de los ciclones más devastadores y letales en la historia de EE.UU., continúan vigentes un año después de su demoledor paso por la costa del golfo de México y el sudeste del país.
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El primer zarpazo del fenómeno en territorio estadounidense fue el 25 de agosto de 2005 en el sur de Florida, donde llegó como ciclón de categoría uno en la escala de Saffir-Simpson (de cinco), y cuatro días después asoló el estado de Louisiana con vientos superiores a los 209 kilómetros por hora.
La llegada de Katrina a EE.UU. dejó al menos 1.833 muertos y pérdidas económicas por valor superior a los 81.000 millones de dólares, según un informe emitido la semana pasada por el Centro Nacional de Huracanes (CNH), con sede en Miami.
Del número de muertos atribuidos al mortal episodio, al menos 1.577 eran de Louisiana, 238 de Mississippi, 14 de Florida, dos de Georgia e igual número de Alabama.
Sobre todo «en Louisiana y Mississippi el número de víctimas fatales ocasionadas directamente por el huracán es altamente incierto y el verdadero número podría no determinarse nunca», señaló el CNH.
En esos estados, el ciclón generó enormes olas que inundaron todo a su paso, fundamentalmente en Nueva Orleans. El agua del océano que los fuertes vientos arrastraron a tierra, más la que se desbordó a través de los diques rotos que encauzaban el lago Pontchartrain, ocasionó que cerca de 80% de esa ciudad se viera anegada.
«Considerando el alcance de su impacto, Katrina fue uno de los desastres naturales más devastadores en la historia de EE.UU.», sentenció el CNH en su informe. Hasta ahora, es superado por el huracán que arrasó Galveston (Texas) en 1900, que dejó al menos 8.000 muertos.
Ramificaciones
Por otro lado, el CNH alertó que las ramificaciones económicas y ambientales que dejó el ciclón se han ampliado desde que ocurrió la catástrofe y en algunos casos podrían ser duraderas. Por ejemplo, el impacto que ocasionó en grandes núcleos de población, en el turismo, en la industria petrolera, en el precio del combustible y en el transporte.
El fenómeno afectó gravemente o destruyó numerosos edificios de Nueva Orleans y otras áreas pobladas de la costa del golfo de México, lo que dejó sin empleo a miles de personas. Asimismo, en Mississippi, algunos casinos flotantes, un gran negocio en ese estado, fueron dañados o destruidos cuando el fuerte oleaje los empujó hacia tierra.
Gran número de evacuados en los primeros días de setiembre de 2005 no ha retornado aún a sus hogares, lo que ha generado un déficit de trabajadores en esos estados y en Alabama.
Además, un significativo porcentaje de la capacidad de refinamiento de EE.UU. fue interrumpido después de que Katrina anegase las refinerías, paralizara los oleoductos y dañara algunas plataformas marinas de extracción en el golfo de México.
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