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14 de febrero 2008 - 00:00

Diosdado, el heredero

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Diosdado Cabello
Caracas - En Venezuela todos hablan de él. Dicen que es el hombre que va a sucederlo. Diosdado Cabello es, todavía, uno de los incondicionales de Hugo Chávez y el heredero, aunque nadie hasta ahora lo haya nombrado formalmente. Hace rato que Diosdado y Hugo están en el mismo combo (en Venezuela le dicen así a los grupos cerrados, pandillas): desde el 4 de febrero de 1992, día famoso, cuando quisieron derrocar al presidente Carlos Andrés Pérez. Después, a estos dos militares les tocó la cárcel.

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Cuando salieron libres, Diosdado pidió su pase a retiro. Aunque nunca se alejó de las Fuerzas Armadas, ya que al día de hoy, es el hombre con mayor predicamento entre los uniformados, en actividad o en retiro. Su poder en las altas esferas chavistas es, por calificarlo de alguna manera, importante. Un ejemplo: se sabe que el gobierno de Chávez esta cooptado por miembros de las Fuerzas Armadas y que son cuatro las promociones militares que tienen representantes en la actual administración. Pues bien, la promoción de Diosdado es la más numerosa: cinco ministros, 4 viceministros y seis hombres clave colocados en los institutos autónomos.

A diferencia de su «pana» (compañero, compinche) Hugo, Diosdado es un hombre de perfil bajo, de vida casi misteriosa. Prefiere aparecer poco ante las cámaras de TV; hablarles a los micrófonos le gusta aún menos. De ojos grises, fríos, demasiado fríos, Diosdado Cabello nunca se ríe. Apenas si sonríe. Diosdado tiene ingreso irrestricto al Palacio de Miraflores. A cualquier hora. De día o de noche.

Dicen que tiene armado un equipo que podría hacerse cargo del gobierno al primer tropiezo. Mientras maneja los hilos detrás de bambalinas. Es el actual gobernador del estado Miranda -con 3 millones de habitantes y vecino a Caracas-y seguramente se postule a ser reelecto en su cargo en las próximas elecciones de noviembre. Aunque Enrique Miranda, el adversario a quien venció en los comicios de 2004, le ha jurado revancha.

Mucho se habla de su estructura empresarial. Poderosísima dicen en Caracas. Ninguna de las empresas está a su nombre, como corresponde. Quizás la más famosa sea EVEBA, la «enlatadora» -como dicen allá- más grande de conservas de atún y sardinas de toda Venezuela. Dos hermanos de origen árabe fueron los que prestaron sus nombres. EVEBA hoy -en momentos de escasez de productos alimenticios en las góndolas-es una pieza clave en el proselitismo de campaña de Diosdado Cabello. También lo fue el año pasado en la carrera presidencial, en Perú, cuando el gobierno de Chávez contribuyó con una enorme partida de latas de atún durante la campaña.

Las marquillas de las latas también se plegaron a la propaganda proselitista: de un lado tenían la foto de Ollanta Humala, el perdidoso candidato peruano «protegido» del líder venezolano. Del otro, una imagen de Hugo Chávez, con la leyenda Revolución Bolivariana. Guiños de un pana incondicional como Diosdado Cabello, cuyo poder, se ve, llega a todas partes.

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