El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que existen “buenas probabilidades” de alcanzar un acuerdo con Irán tras cumplirse tres días consecutivos de tregua entre ambos países. Aunque la situación continúa siendo inestable en Medio Oriente, Washington mantiene abierta la vía diplomática mientras Teherán descarta contactos directos con la Casa Blanca.
Durante una conversación con periodistas a bordo del Air Force One, Trump fue consultado sobre la posibilidad de retomar las conversaciones con Irán y respondió con cautela, aunque transmitió optimismo respecto de un eventual entendimiento.
“Tengo mucha paciencia. Veremos qué pasa. Creo que hay buenas probabilidades de que algo pueda suceder”, expresó el mandatario estadounidense al referirse al futuro de las negociaciones.
Sus declaraciones se produjeron luego del alto el fuego alcanzado el sábado, que puso en pausa la renovada campaña de bombardeos estadounidenses sobre objetivos iraníes en el marco de la disputa por el control del estrecho de Ormuz, un corredor clave para el comercio mundial de petróleo.
Donald Trump aseguró que existen "buenas probabilidades" de alcanzar un acuerdo con Teherán.
Trump también aprovechó la ocasión para destacar la capacidad militar de su país. “Tenemos muchas municiones”, afirmó. Sin embargo, reconoció que preferiría disponer de un mayor arsenal al señalar: “Me gustaría tener más, para ser sincero, pero se ha dado tanto a Ucrania”.
EEUU mantiene la presión militar
Pese a la apuesta por el diálogo, Washington no desactivó su estrategia de presión sobre Irán. El embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, explicó que la Casa Blanca decidió otorgar margen a las conversaciones diplomáticas, aunque dejó claro que las Fuerzas Armadas permanecen preparadas para actuar si la situación vuelve a escalar.
Según el funcionario, Trump "está dando algo de espacio a las conversaciones", pero Estados Unidos continúa "listo" para lanzar nuevas operaciones militares en caso de que fracasen los esfuerzos diplomáticos. En ese contexto, el Gobierno estadounidense reforzó recientemente el despliegue de recursos militares en la región.
Mike Waltz afirmó que Trump dio margen para que avancen las conversaciones con Irán.
@brunosgarzini
La tensión persiste en Medio Oriente
A pesar del cese de hostilidades entre Washington y Teherán, otros focos de conflicto siguen activos. Arabia Saudita informó que interceptó drones lanzados desde Irak por grupos aliados de Irán y reclamó a las autoridades iraquíes que impidan nuevas agresiones desde su territorio.
Al mismo tiempo, los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Teherán, reivindicaron nuevos ataques con drones contra instalaciones petroleras sauditas en el mar Rojo, pocos días después de anunciar un bloqueo marítimo contra el reino.
El conflicto también continúa condicionando a los mercados internacionales. El cierre del estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra transitaba cerca de una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos, impulsó una fuerte suba del petróleo durante las últimas semanas. No obstante, la tregua permitió que el barril se estabilizara en torno a los 86 dólares, aunque la incertidumbre sobre el futuro del conflicto permanece.
Irán descarta conversaciones directas
En paralelo, Irán negó que Estados Unidos forme parte de las conversaciones que mantiene con Omán sobre la futura administración del estrecho de Ormuz.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baqai, aseguró que “estas discusiones no tienen nada que ver con Estados Unidos” y explicó que se trata de un diálogo exclusivamente bilateral. Además, confirmó que el estrecho continúa cerrado y reiteró que, si bien existen mediadores que transmiten mensajes entre ambas partes, actualmente no hay negociaciones directas entre Teherán y Washington.