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4 de agosto 2006 - 00:00

EE.UU. cree en un pronto acuerdo

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Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - EE.UU. confía en poder cerrar hoy mismo en la ONU un acuerdo sobre su propuesta de resolución para poner fin a la crisis militar protagonizada por Israel y la guerrilla libanesa Hizbollah.

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«Nos gustaría poder lograr algo el viernes», dijo ayer en conferencia de prensa el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, antes de precisar que EE.UU. está dispuesto a trabajar todo el fin de semana para cerrar un acuerdo.

La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, ya comunicó a los funcionarios de su Departamento, tanto los de Washington como los de Nueva York, que deben estar preparados para lo que se presenta como un largo fin de semana.

Su empeño responde, según el portavoz, a la urgencia que requiere lograr un acuerdo sobre el texto de Naciones Unidas que pretende sentar las bases para poner fin a la violencia en Líbano y para la estabilidad, a largo plazo, de la región.

El acuerdo que busca EE.UU. no es nada fácil porque, explicó, debe sentar las bases para una paz duradera y sostenible en Medio Oriente y, al mismo tiempo, tiene que ser «aceptable para las partes y para los miembros del Consejo de Seguridad». Su principal interlocutor en esta tarea, Francia, no está tan convencido de la posibilidad de que el texto pueda cerrarse en breve. Eso es, al menos, lo que dio a entender ayer el embajador francés ante Naciones Unidas, Jean Marc De la Sabliere, al afirmar que «el miércoles estaba más confiado de que la resolución podría adoptarse en los próximos días, pero tras los resultados me siento menos seguro».

Francia tiene poder de veto y dice contar con la mayoría del respaldo del Consejo de Seguridad, negocia directamente con EE.UU. una propuesta de resolución para hacer un llamamiento al cese de las hostilidades y delinear un plan político para la región.

Dadas las diferencias que persisten entre los dos países, se ha fijado una nueva estrategia, que sería la de aprobar dos resoluciones, en lugar de una como era la idea original.

En la primera se instaría a un cese de hostilidades y se delinearía el marco político para un futuro acuerdo entre Israel y el Líbano. En la segunda se establecería una zona de seguridad en el sur del Líbano, se autorizaría el envío de una fuerza multinacional para que controlara el área, y se estipularíanlos términos para un alto el fuegosostenible.

Pese a que la mayoría de la comunidad internacional insiste en la necesidad de impulsar un alto el fuego inmediato, Washington sostiene que su objetivo prioritario es lograr una solución que se sostenga con el tiempo y que garantice que no vuelva a repetirse una crisis como la actual. Esto implica, dicen analistas, neutralizar la amenaza de Hizbollah.

En el documento se plantea también la liberación de los prisioneros israelíes y libaneses, la demarcación de las fronteras del Líbano, los arreglos en materia de seguridad para prevenir la reanudación de hostilidades y el papel que tendrá la Fuerza Provisional de la ONU en el sur del Líbano (FPNUL).

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, consideró ayer que las tropas hebreas «no dejarán de combatir hasta que no se desplieguen en el terreno tropas internacionales», según afirmó al «Corriere della Sera». Por su parte, el subjefe de Hizbollah, Naim Kassem, dijo que su grupo no aceptará un cese del fuego que no incluya una retirada de todos los soldados israelíes de «cualquier territorio que pueda haber ocupado» en su ofensiva actual.

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