3 de junio 2014 - 18:39

EEUU designará a un embajador en Somalia por primera vez en 23 años

Barack Obama.
Barack Obama.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, designará próximamente a un embajador en Somalia por primera vez en 23 años, ante lo que ve como "motivos de esperanza" en ese país asediado por la milicia islamista Al Shabaab, informó una alta funcionaria del Departamento de Estado.

"Como reflejo tanto de nuestra relación cada vez más profunda con el país y nuestra fe de que hay tiempos mejores por delante, el presidente (Obama) propondrá al primer embajador de EE.UU. en Somalia en más de dos décadas", dijo la subsecretaria de Estado de EE.UU. para Asuntos Políticos, Wendy Sherman, en una conferencia.

El anuncio supone un paso más hacia la normalización de los lazos de EE.UU. con Somalia, después de que en enero de 2013 el Ejecutivo de Obama reconociera oficialmente al Gobierno federal del país africano y restableciera así sus relaciones diplomáticas con la nación, suspendidas desde enero de 1991.

"Esperamos que llegue pronto el día en que ambos países tengan misiones diplomáticas completas en nuestras respectivas capitales", señaló Sherman ante el centro de estudios Instituto Estadounidense para la Paz (USIP, por su sigla en inglés).

La funcionaria indicó que el nombramiento se producirá "pronto", sin dar más detalles, y que el embajador "comenzará trabajando desde Nairobi" (Kenia) mientras Estados Unidos trabaja para reabrir su embajada en Mogadiscio, donde hasta ahora sólo cuenta con "una oficina en un edificio del aeropuerto" de la capital.

"Hoy, hay motivos tangibles para la esperanza en Somalia", aseguró Sherman, que citó en concreto la formación de un Gobierno y un Parlamento, a pesar de que esas instituciones se encuentran aún en "su infancia" y requieren la ayuda internacional para madurar.

"La lista de retos que Somalia debe afrontar es larga. El crimen y la corrupción son problemas graves, y también hay una necesidad urgente de transparencia", advirtió.

Somalia vive en un estado de guerra y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, hecho que dejó al país sin un Gobierno efectivo y llevó al Ejecutivo estadounidense de George H. W. Bush (1989-1993) a cerrar su embajada en Mogadiscio y dejar las relaciones bilaterales en suspenso.

La milicia islámica Al Shabab, que anunció en febrero de 2012 su unión formal a la red terrorista Al Qaeda, lucha para instaurar en Somalia un Estado islámico de corte wahabí, y controla amplias zonas del centro y el sur del país, donde el frágil Gobierno somalí todavía no está en condiciones de imponer su autoridad.
"El mayor reto que afronta Somalia es interno: los somalíes deben decidir si quieren ser un país unido, en el que las áreas recién liberadas (del control de Al Shabab) no sean islas", señaló Sherman.

A finales del año pasado, Estados Unidos desplegó personal militar en Somalia por primera vez en dos décadas, para ayudar a coordinar las operaciones de las autoridades locales y la Misión de la Unión Africana en el país (AMISOM).

Ese despliegue, que hoy continúa, supuso la primera vez que el Pentágono situó a tropas estadounidenses directamente en suelo somalí desde la fallida operación "Black Hawk Down" de 1993, en la que dos helicópteros fueron derribados y 18 soldados perdieron la vida.

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