Los cancilleres de Estados Unidos e Irán, dos países enfrentados y sin relaciones diplomáticas, mantendrán su primera reunión por el programa nuclear iraní esta semana en un encuentro en la ONU destinado a ser todo un hito, anunciaron autoridades.
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El nuevo canciller iraní, Mohamed Jawad Zarif, y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se encontrarán con sus pares de Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania en una reunión al margen de la Asamblea General de la ONU, dijeron funcionarios estadounidenses.
La jefa de política exterior europea, Catherine Ashton, que además es la jefa negociadora del grupo de las seis potencias que discuten con Irán por su programa atómico, se reunió con Zarif en la ONU y dijo que veía "energía y determinación" para las conversaciones en Naciones Unidas.
El encuentro entre Zarif y los demás cancilleres será el primero entre representantes de ambos bloques desde abril, cuando las discusiones sobre cómo aliviar temores de que Irán quiere usar su programa atómico para desarrollar armas se estancaron luego de una ronda de reuniones en Almaty, Kazajastán.
La elección del nuevo presidente iraní, Hasan Rohani, considerado un moderado, ha generado expectativas sobre un posible progreso en el diferendo nuclear, por el que Irán ya ha recibido varias tandas de sanciones del Consejo de Segutridad de la ONU.
Rohani, quien hablará ante la Asamblea General, hizo numerosos gestos de acercamiento hacia Estados Unidos y Occidente en los últimos días, incluyendo un inusual intercambio de cartas con el presidente norteamericano, Barack Obama, que generó expectativas de una reunión entre ambos esta semana en la ONU.
Los encuentros de alto nivel entre representantes de Estados Unidos e Irán son altamente infrecuentes desde la Revolución Islámica, en 1979. Ambos países rompieron relaciones en 1980 luego del derrocamiento del Shah y la toma de la embajada estadounidense en teherán con numerosos diplomáticos norteamericanos.
En 2007, la entonces secretaria de Estado Condoleezza Rice se encontró con su par iraní en una cena informal durante una cumbre en la ciudad egipcia de Sharm el-Sheikh.
Su predecesor, Colin Powell, se entrevistó con su homólogo de Irán en 2004 en esa misma ciudad, pero nunca un canciller iraní se reunió con sus pares de los seis países que intentan persuadir a Irán de que congele parte de su programa atómico.
Además del ya confirmado encuentro Kerry-Zarif, el gobierno estadounidense insistió en que no descarta una reunión entre Rohani y Obama al margen de la Asamblea General, y confirmó que Kerry participará del encuentro con Zarif.
La vocera del Departamento de Estado Jen Psaki dijo que Estados Unidos espera que el nuevo gobierno iraní "trate de manera substantiva con la comunidad internacional para alcanzar una solución diplomática al diferendo nuclear y coopere plenamente" con el organismo de control atómico de la ONU (OIEA). El viceasesor de seguridad nacional estadounidense, Ben Rhodes, dijo que aunque Obama no tiene agendado un encuentro con Rohani, éste no se podía descartar por completo.
"Estamos abiertos a tratar con el gobierno iraní a una variedad de niveles siempre que cumplan con sus compromisos para atender las preocupaciones de la comunidad internacional sobre su programa nuclear", dijo Rhodes, citado por la cadena CNN.
Irán niega que quiera fabricar armas atómicas y dice que su programa nuclear persigue fines exclusivamente pacíficos de generación de energía.
El Consejo de Seguridad de la ONU impuso cuatro tandas de sanciones contra Irán por sus temores de que quiera desarrollar armas atómicas y por su negativa a suspender el enriquecimiento de uranio.
Estados Unidos y sus aliados de Occidente impusieron sus propias y aún más severas penalidades, que afectaron la economía de Irán.
Rohani dijo la semana pasada en una entrevista con la cadena de noticias estadounidense NBC que su país "nunca buscó una bomba nuclear" y no lo hará. El nuevo mandatario iraní pidió varias veces a Estados Unidos y sus aliados que alivien las sanciones para facilitar las negociaciones.
Antes de partir a Nueva York, Rohani dijo en el aeropuerto de Teherán que irá a la Asamblea de la ONU a mostrar "el verdadero rostro de Irán, un país de cultura y pacífico", aunque calificó las sanciones de "inaceptables" y dijo que sólo se llegará a buen puerto con "interacción, negociación y entendimiento".
Rohani dijo que "en los últimos años el rostro de Irán, una gran y civilizada nación, fue presentado de otro modo", en alusión a su predecesor de línea dura, Mahmud Ahmadinejad, que con sus agresivos discursos en la Asamblea General provocó el abandono del recinto de delegaciones occidentales en varias ocasiones.
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