Brasilia (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Algunos de los siete principales jefes del narcotráfico colombiano se habrían refugiado en Brasil y la Argentina, dijo ayer el diario «O Estado de Sao Paulo», dos días después de que fuera capturado cerca de San Pablo Juan Carlos Ramírez Abadía, alias «Chupeta», el poderoso líder del cartel de las drogas del Norte del Valle.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«De acuerdo con autoridades colombianas y norteamericanas, no se descarta que algunos de los 7 capos del narcotráfico colombiano estén, o por lo menos pasen cortas temporadas en Brasil. La Argentina sería otro refugio probable», escribió el corresponsal del matutino en Washington.
Entre los delincuentes que podrían haberse escondido en Brasil o la Argentina ese medio citó a Diego León Montoya, Vicente Castaño Gil y Fabio Ochoa Vasco, por cuya captura o información la Casa Blanca ofrece millonarias recompensas.
Los datos sobre el paradero de estos capos podrían ser aportados por Ramírez Abadía, quien, según su abogado, está dispuesto ahora a cooperar con la agencia antidrogas de los EE.UU. (DEA).
«Mi cliente me pidió que entrase en contacto con la DEA y que les comunicara su voluntad en colaborar», aseguró Sergio Alambert en declaraciones citadas por la «Agencia Estado».
El letrado sostuvo que «Chupeta» ya había conversadocon algunos agentes de la DEA que fueron testigos de su arresto. Asimismo, dijo Alambert, el narco líder aclaró en ese momento que tendrá toda la vida para conversar con esos funcionarios cuando sea enviado a EE.UU.
Decisión
Ramírez Abadía fue detenido el martes junto con otras trece personas en un proceso por lavado de dinero y falsificación de documentos por el que tendrá que responder a Brasilia.
Ahora, el Supremo Tribunal Federal (STF, Corte Suprema) deberá decidir si el delincuente permanecerá en el país durante el juicio por sus crímenes en Brasil y durantesu posible condena, o si podrá ser extraditado a Estados Unidos antes del proceso. «El dejó claro que ya que va a tener que enfrentar el problema, prefiere que sea de inmediato y no más tarde», indicó su abogado. Colombia también pelea por conseguir su extradición.
Sin embargo, Alambert aclaró que Ramírez Abadía tan sólo podrá aceptar una extradición «condicionada» a que la Justicia de Estados Unidos le imponga una pena de un máximo de 30 años de prisión, según lo establece la legislación brasileña.
Fuentes diplomáticas admitieron que el proceso de extradición a EE.UU. puede ser trabado por normas de la legislación brasileña que prohíben la entrega de personas a países que los puedan condenar a la pena de muerte o a prisión perpetua.
«Chupeta» tiene en EE.UU. quince procesos abiertos por homicidio, además de los cargos por narcotráfico y lavado de dinero, condición que lo confirmaban como uno de los narcotraficantes más buscados en el mundo y por cuya captura la DEA ofrecía 5 millones de dólares.
Según partes del interrogatorio al que fue sometido por la Policía Federal en Brasil filtrados por la prensa, Ramírez Abadía reconoció que ya estaba preparándose para viajar a Uruguay o a la Argentina para no ser detenido en San Pablo.
El colombiano alegó que su estadía en Uruguay le permitiría facilitar las operaciones financieras de sus negocios. La policía se incautó, además, de bienes del colombiano que ya estaban empaquetados y que serían recogidos por una empresa de mudanzas.
Con cuatro cirugías plásticas para cambiar de apariencia, tres de ellas realizadas en Brasil, donde vivía desde hacía tres años, Ramírez Abadía fue capturado el martes en una lujosa residencia en las afueras de San Pablo. Las fuerzas policiales que participaron en el operativo presentaron a Ramírez Abadía como el nuevo «Pablo Escobar» del narcotráfico mundial, al recordar al extinto capo del desaparecido Cartel de Medellín.
Dejá tu comentario