Washington (EFE, AFP, Reuters) - El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el jefe militar del país, Mike Mullen, enfatizaron ayer que la diplomacia es la solución al conflicto nuclear con Irán, en un intento de frenar las crecientes especulaciones sobre un posible ataque israelí.
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Bush y Mullen no descartaron una acción armada de Estados Unidos contra Irán, pero se empeñaron en hablar de diplomacia, cooperación y negociaciones.
«Siempre he dicho que todas las opciones están sobre la mesa, pero la primera opción para Estados Unidos es resolver el problema diplomáticamente», afirmó Bush en una rueda de prensa en la rosaleda de la Casa Blanca.
Pocos minutos después, desde el Pentágono el almirante Mullen, que es el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, fue más específico sobre los peligros de ese tipo de acción militar.
«Prácticamente cualquier paso en esa parte del mundo es de gran riesgo», dijo Mullen, quien se manifestó a favor de continuar la presión económica y diplomática para obligar a que Irán suspenda su programa nuclear, sospechado de tener fines bélicos.
«Desde el punto de vista estadounidense, abrir un tercer frente ahora mismo generaría una tensión extrema» por el número de tropas actualmente desplegadas en Afganistán e Irak, explicó Mullen. «Es necesaria más claridad, incluso el diálogo a cierto nivel» con Irán, señaló.
Especulaciones
Las declaraciones de calma del presidente Bush y de Mullen llegan cuando se han avivado las especulaciones sobre una acción israelí contra las instalaciones atómicas de Irán antes del fin del mandato de Bush, con la aprobación tácita de su gobierno.
En setiembre, Israel bombardeó una instalación militar en Al-Kibar, Siria, donde el régimen de Damasco construía un reactor nuclear con la ayuda de Corea del Norte, según Estados Unidos. Declaraciones recientes de funcionarios anónimos estadounidenses e israelíes y un amplio ejercicio militar llevado a cabo por la Fuerza Aérea israelí el mes pasado han incrementado los rumores de que se prepara un ataque similar contra Irán. Esos informes han contribuido a la subida imparable del precio del crudo.
Como respuesta, el comandante de los Guardianes de la Revolución de Irán, Ali Yafari, dijo que su país bloquearía el estrecho de Ormuz si Israel lanzaba su ataque.
Mullen en Washington y el comandante de la Quinta Flota de Estados Unidos, Kevin Cosgriff, desde Abu Dhabi, advirtieron de que en ese caso sus tropas reabrirían por la fuerza el estrecho, por donde sale 40% del crudo del mundo, lo que plantearía un escenario bélico imprevisible, según expertos.
Mullen también señaló que sigue convencido de que Irán es «un factor desestabilizador» en la región.
Pese a la guerra de palabras respecto de un posible bloqueo del estrecho, que controla la entrada al Golfo Pérsico, desde Teherán el discurso también parece haberse moderado. Ali Akbar Velayati, el principal asesor para política exterior del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, dijo ayer que apuesta por «un compromiso» en el conflicto entre su país y la comunidad internacional, en un texto publicado por el diario francés «Libération». Al mismo tiempo, en una rueda de prensa en Naciones Unidas, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Manuchehr Mottaki, aseguró que percibe una «nueva atmósfera» en las negociaciones.
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