El presidente estadounidense, Barack Obama, recorrió en Alabama la zona de la catástrofe.
Para confirmar apoyo gubernamental y envío de fondos, el presidente Barack Obama voló a Alabama, declarada zona de catástrofe mayor por violentos tornados y tormentas que sacudieron el sureste de EEUU los últimos días y dejaron hasta el momento al menos 313 muertos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El mandatario estadounidense recorrió las zonas de mayor devastación para interiorizarse de las operaciones de auxilio, en la que se perfila como la peor tragedia natural en el país desde el paso del huracán Katrina en 2005.
Los pobladores de ocho estados del sureste estadounidense, desde Oklahoma a Georgia, donde fue declarado el estado de emergencia, intentan recuperarse del arrasador paso tornados que podrían elevar el número de muertos a un nivel sin precedentes para estos fenómenos.
Mientras continúan las tareas de búsqueda de desaparecidos, las autoridades advierten que el número definitivo de muertes probablemente no se conocerá hasta dentro de varios días. En Alabama, el estado más afectado, la cifra de muertos alcanza los 210, con más de 1.700 heridos y hasta un millón de personas sin electricidad.
Ante la magnitud del desastre, las autoridades decretaron el estado de "catástrofe mayor" en Alabama, según dijo el gobernador Robert Bentley en una conferencia de prensa en Tuscaloosa, su ciudad natal, una de las de mayor destrucción.
También fue declarado el estado de emergencia en Arkansas, Kentucky, Georgia, Misisipi, Misuri, Tennessee y Virginia, cuyos gobernadores solicitaron a la Guardia Nacional que los ayude en las operaciones de limpieza y rescate.
Obama ordenó que el gobierno "reaccione rápidamente" para ayudar a los estados afectados. "La pérdida de vidas ha sido desgarradora, sobre todo en Alabama", dijo el mandatario, quien describió la situación como "nada menos que catastrófica".
El monstruoso tornado de más de un kilómetro de extensión que atravesó el miércoles Tuscaloosa dejó marcado claramente su paso con una estela de destrucción. John De Block, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional (NWS) en Birmingham, la ciudad más poblada de Alabama, estimó que los daños fueron sin precedentes.
Pero otra inquietud se añade al temporal en este estado: la central nuclear de Browns Ferry fue puesta bajo vigilancia tras un corte de electricidad. Los equipos de rescate continúan buscando desaparecidos que se teme podrían estar bajo los escombros o aplastados por árboles. En la mayor parte de la ciudad no hay electricidad, ni gasolina, constató un periodista de la AFP.
Este temporal se perfila como la peor catástrofe natural sufrida por el país norteamericano, tras el huracán Katrina en 2005 (1.500 muertos) y los tornados de abril de 1974 (310 muertos), según el portal web Accuweather.com.
Dejá tu comentario