El gobierno de Donald Trump sugirió en una declaración a The Washington Post que seguiría realizando asesinatos selectivos contra grupos criminales en América Latina. Su portavoz, Olivia Wales, afirmó que la Administración considera a los terroristas que cometen actos violentos por razones políticas y a los criminales motivados por el lucro con el mismo enfoque antiterrorista.
"Estados Unidos continuará identificando y neutralizando a cualquier grupo que tenga la intención y la capacidad de planificar ataques contra estadounidenses, ya sean carteles mortíferos que han envenenado a millones de estadounidenses o yihadistas", indicó Wales. La equiparación discursiva confirma un giro doctrinario de fondo.
La Administración ha designado a más de una docena de grupos criminales de la región como organizaciones terroristas extranjeras. El ataque contra el grupo delictivo Tren de Aragua, sin debido proceso y en un país extranjero, ha difuminado aún más la línea entre la forma en que el Gobierno de Estados Unidos ve las redes terroristas islámicas y los grupos criminales.
Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias "Niño Guerrero", señalado como líder del Tren de Aragua, era el delincuente más buscado de Venezuela y uno de los principales objetivos de las autoridades estadounidenses. Su muerte se convirtió en el caso testigo de la nueva estrategia regional de Washington.
El Pentágono ratifica la doctrina: "No hay refugio para narcoterroristas"
Patrick Weaver, jefe adjunto de gabinete de Hegseth, sostuvo al respecto: "La muerte de 'Niño Guerrero' envía un mensaje claro a América Latina. No hay refugio para narcoterroristas en nuestro hemisferio". La frase confirma que el operativo no fue un hecho aislado sino el inicio declarado de una política.
El anuncio llega en medio de una escalada de tensión regional que ya incluyó operativos militares directos contra blancos identificados como narcotraficantes en distintos países latinoamericanos. La ampliación formal del marco antiterrorista a organizaciones criminales abre un interrogante sobre la soberanía de los países de la región frente a futuras operaciones unilaterales de Washington.