George Casey, Jefe del Estado Mayor estadounidense.
El Jefe del Estado Mayor estadounidense, George Casey, aseguró que su fuerza intentó detener los abusos a los prisioneros por parte de soldados iraquíes, denunciados por la web Wikileaks, mientras el país árabe amenazó con demandar a los dueños del sitio por la difusión de los archivos.
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"Los informes de prensa sugieren que hicimos la vista gorda sobre los abusos contra prisioneros iraquíes", dijo Casey en alusión a la publicación que fue emitida el sábado en la noche y denuncia graves violaciones y torturas a prisioneros.
"Nuestra política siempre fue que cuando algún soldado estadounidense asistía a abusos de prisioneros debía detenerlos y reportarlos inmediatamente a su línea de comando estadounidense y a la cadena de comando iraquí", agregó el general, que dirigió durante tres años el despliegue militar en Irak.
En Irak, en tanto, la ministra iraquí para Derechos Humanos, Wiydan Mikail, amenazó con demandar ante la Justicia a los dueños de Wikileaks por la difusión de los archivos.
En declaraciones a la televisión estatal local, Mikail, afirmó asimismo que posiblemente algunos de los documentos secretos del Ejército de Estados Unidos en Irak publicados por Wikileaks "sean falsificaciones".
"Irak tiene derecho a demandar al sitio. Si hay libertad de expresión también hay derecho a réplica y el derecho a reclamar derechos", agregó.
Por otra parte, el Consejo iraquí de Seguridad Nacional ordenó la creación de un comité especial para "observar y dar seguimiento" a las graves revelaciones, aunque analistas minimizaron el impacto de esos documentos.
El ministro de Justicia encabezará la comisión que estará además integrada por ministros del llamado "gabinete de seguridad" y verificará la veracidad de los documentos divulgados hace días.
El primer ministro de Iraq, Nuri al Maliki, en tanto, insiste en que sus rivales intentan utilizar el escándalo para llevar a cabo una campaña mediática en su contra.
"Detrás de esta campaña hay objetos políticos, y algunos tratan de utilizar estos documentos contra los dirigentes nacionales, en particular contra el primer ministro", afirmó el premier en un comunicado.
El gobierno británico, por su parte, rechazó cualquier forma de maltrato contra prisioneros, luego de reclamar que Estados Unidos dé una "respuesta" a los documentos secretos sobre torturas.
"Nuestra posición es clara, los maltratos no tienen razón de ser", dijo un portavoz del primer ministro británico David Cameron.
Por su parte, el viceprimer ministro británico, Nick Clegg, criticó la difusión de los documentos, pero subrayó que las acusaciones, de todos modos, "son extremadamente graves".
"Podemos deplorar el modo en el cual se produjeron, pero las acusaciones son muy serias", sostuvo Clegg en declaraciones reportadas por la cadena BBC.
La ONU exhortó al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a ordenar una investigación completa sobre la supuesta implicación de las fuerzas norteamericanas en abusos cometidos en Irak.
Obama, no obstante, que comienza una semana crucial de cara a las elecciones legislativas del próximo martes 2 de noviembre, en un marco en el que la ciudadanía le reclama mayores logros en política exterior, se guardó a silencio por ahora.
Los casi 400 mil documentos secretos difundidos por Wikileaks detallan casos de tortura, ejecuciones y crímenes de guerra, mientras fue cifrada la cantidad de muertos en el conflicto en 109.032, 60 por ciento de ellos civiles.
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