23 de abril 2012 - 12:33

El asesino de Noruega eligió a víctimas que aparentaban ser "de izquierda"

Anders Breivik.
Anders Breivik.
El hombre que mató a 77 personas el verano boreal pasado para protestar por la inmigración musulmana en Europa dijo el lunes que pudo averiguar la ideología de sus víctimas con sólo mirarlas, e intentó descartar a quienes parecían "de derecha".

"Algunas personas parecen más de izquierda que otras", dijo Anders Behring Breivik en el sexto día de un juicio que está siendo muy seguido en Noruega, al explicar cómo apuntó a los "marxistas" con su rifle y pistola y le perdonó la vida a un joven que parecía conservador.

"Esta persona (...) parecía de derecha, así lo parecía. Esa es la razón por la que no disparé contra él", dijo Breivik, de 33 años, cuyo estado mental es el asunto principal que ha de decidirse en el juicio.

Breivik ha dado un relato detallado del atentado con coche bomba contra sedes gubernamentales en Oslo, donde murieron ocho personas, y del posterior tiroteo que acabó con la vida de 69 personas, en su mayoría adolescentes, el 22 de julio pasado.

La mayoría de los noruegos han reaccionado con horror al testimonio de Breivik, pronunciado de forma fría y segura, aunque existe una amplia aceptación a que tiene el derecho a dar su versión.

Breivik tuvo casi plena libertad para advertir contra la inmigración y para explicar cómo buscó en internet información para fabricar bombas, al tiempo que escribía un documento de 1.500 páginas en el que se declaraba integrante de un grupo secreto que era la respuesta de Europa a Al Qaeda y que la policía cree que no existe.

Breivik negó su responsabilidad penal, insistiendo en que las víctimas eran "traidores" cuyos puntos de vista multiculturales facilitaban una invasión musulmana de Europa que dio por hecho.

Pero el lunes Breivik pronunció su primera aparente disculpa a los transeúntes inocentes que resultaron heridos o murieron cuando estalló su bomba de 950 kilogramos en Oslo. Más de 200 personas resultaron heridas.

"A todos ellos (...) quiero decirles que lamento profundamente lo que ocurrió", dijo. "Pero lo que pasó, pasó", agregó.
Breivik calificó sus acciones de una "barbaridad menor para impedir una mayor", aparentemente en referencia al supuesto declive cultural de Europa.

El joven de 22 años al que decidió no matar, el militante del Partido Laborista llamado Adrian Pracon, ha dicho a Reuters: "Lo recuerdo apuntándome bastante rato antes de bajar el arma, darse la vuelta y marcharse".

Luego, durante la masacre, que duró más de una hora, Breivik se topó con Pracon de nuevo, que se estaba haciendo el muerto, y en esta ocasión le disparó en el hombro.

En otro aparente intento de mostrar que tiene conciencia, Breivik señaló que no mató a un niño de 10 años al que había tenido al alcance de su rifle en la isla.

"No podía entender que un niño tan pequeño estuviera en un campo de adoctrinamiento político", dijo Breivik, entre cuyas víctimas había adolescentes de 14 años.

Antes del juicio, que se espera que dure 10 semanas, un equipo de psiquiatras designado por el tribunal concluyó que Breivik era un psicópata, mientras que un segundo informe dictaminó que tenía plenas facultades mentales.

Si es hallado cuerdo, como él espera, podría afrontar una pena de 21 años de prisión con extensiones indefinidas de esa pena mientras se lo considere peligroso.

Dejá tu comentario

Te puede interesar