Francesco
Borrelli, en
una foto de
archivo. El
jefe del
Operativo
Manos
Limpias, que
arrasó con
la clase
política
corrupta en
Italia
durante los
90, será
ahora el
encargado
de moralizar
el fútbol de
ese país.
Milán (ANSA, LF) - La prensa italiana anunció ayer el inicio de la Operación «Piedi Puliti» (Pies Limpios) que intentará devolverle credibilidad al fútbol local, después de la designación de Francesco Saverio Borrelli, principal responsable y el jefe de los fiscales que llevaron adelante el proceso «mani pulite», que depuró a la clase política. Borrelli, a cargo de la Fiscalía de Milán cuando se inició aquella operación en 1992, fue designado ayer por Guido Rossi, interventor de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), para encargarse de la Oficina de Investigaciones del organismo. El ex magistrado deberá analizar la documentación que le remitirá la magistratura y posteriormente será el encargado de emitir las sentencias deportivas contra clubes, dirigentes, árbitros, apoderados y funcionarios implicados en la causa.
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«Fue una sorpresa porque estoy jubilado desde 2002. Asumo esta responsabilidad porque creo que Italia necesita depurar también el fútbol», explicó Borrelli, conocido además por ser uno de los críticos más encarnizados del ex primer ministro Silvio Berlusconi.
La designación del responsable del proceso «mani pulite», que desarticuló buena parte de la clase dirigente política y mandó a la cárcel a sus principales exponentes por hechos de corrupción, se conoció justamente poco después de que Berlusconi anunciase su decisión de volver a ejercer la presidencia del Milan, uno de los clubes implicados en el escándalo que conmueve a Italia a pocos días del inicio del Mundial de Alemania.
Reemplazante
«Si fuera simpatizante del Milan hoy estaría preocupado», afirmó Maurizio Gasparri, ex ministro de Berlusconi y hoy su aliado, mientras el vocero del ex jefe de Gobierno, Fabrizio Cichitto, definió el nombramiento de Borrelli como « increíble».
Borrelli reemplazará en sus nuevas funciones a Italo Pappa, quien renunció días atrás después de comprobarse que mantenía fluidos contactos con Luciano Moggi, ex dirigente de Juventus, considerado el « monje negro» del «calcio» y principal implicado en la investigación.
«Sé que ésta es una tarea delicada y urgente. Intentaré estar a la altura de lo que se me pide», explicó Borrelli, que asumirá hoy o, a más tardar, mañana y dijo ser «absolutamente neutral» respecto de los equipos que juegan en el fútbol italiano. «No soy fanático del fútbol y nunca me ocupé del tema», agregó.
Borrelli deberá trabajar contrarreloj, al menos en lo inmediato, pues sus sentencias se esperan a más tardar para la primerasemana de julio, dado que la UEFA fijó como plazo el 17 de julio para dar a conocer cuáles serán los clubes italianos que jugarán los próximos torneos continentales. Por Italia están clasificados para la Liga de Campeones próxima Juventus, Milan, Inter y Fiorentina. Salvo el Inter, los otros clubes aparecenimplicados en las escuchas y corren riesgo de ser sancionados. La «Juve» es el más complicado y se especula con que sería descendido, al menos, a la Serie B.
Borrelli, de 76 años, estuvo al frente de la Fiscalía de Milán entre 1992 y 2002 y los juicios que instruyó marcaron una época,pues pusieron fin a la carrerade numerosos políticos hasta entonces intocables, envueltos en colosales escándalos de coimas. Entre los más poderosos se cuentan el entonces líder socialista Bettino Craxi, su cuñado Paolo Pillitteri, que era alcalde de Milán, y el secretario general democristiano Arnaldo Forlani. También terminaron bajo su mira empresarios de primer nivel, uno de los cuales, Raúl Gardini, no soportó la consistencia de los cargos que se le hacían y se suicidó.
Crítico
Cuando en 2001 Berlusconi llegó por segunda vez al gobierno italiano se convirtió en uno de los principales críticos de Borrelli y de sus métodos investigativos, cuyo principal ejecutor había sido Antonio Di Pietro, hoy ministro de Infraestructuras del gobierno de Romano Prodi.
«Es una garantía de honestidad y rectitud», aplaudió ayer Di Pietro, haciéndose eco del general beneplácito con el que la designación de Borrelli fue recibida en la coalición de partidos que sostiene al nuevo gobierno de centroizquierda.
En tanto, se supo que la Justicia puso bajo la lupa los contratos de 41 jugadores, entre ellos el del francés Zinedine Zidane con Juventus, entre 1996 y 2001.
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