Conseguí subirme a un autobús hacia las 9.30 que se llenó en la primera parada. Pero cuando estábamos cerca de Hyde Park, comenzamos a recibir noticias en nuestros móviles de que al menos una bomba había explotado en un autobús en el centro de Londres. La gente se puso muy nerviosa y en la siguiente parada casi todo el mundo se bajó. Mientras todo el mundo andaba hacia sus oficinas, el nerviosismo era patente, especialmente porque los móviles dejaron de funcionar hacia las 10.15 de la mañana y todo el mundo estaba desesperado por hablar con sus familias y amigos. La televisión y la radio están siendo muy lentas, y lo único fiable que estamos escuchando son las historias de la gente que estaba dentro de los trenes en Aldgate y que cuentan cómo al ser evacuados pasaron al lado de muchos cuerpos que yacían al lado de las vías del tren. Ahora todo Londres está paralizado, sin metro ni autobuses.
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