En una Roma totalmente colapsada por la repentina irrupción de cientos de miles de fieles, y mientras más de 2 millones de personas terminaban de desfilar ante los restos de Juan Pablo II, los cardenales reunidos en el Vaticano pusieron ayer fecha para el cónclave del que saldrá su sucesor. Será el próximo lunes 18 y, aunque se espera que dure pocos días, no hay seguridades acerca del tiempo que demandará. George W. Bush fue uno de los primeros dignatarios extranjeros en arribar ayer a la ciudad. Junto con su padre, su esposa, Bill Clinton y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, oró frente al cuerpo del Pontífice en la Basílica de San Pedro. Hoy se pondrá en marcha el despliegue de seguridad, que se anuncia como sin precedentes. Y mañana se desarrollará el funeral para el que se espera una afluencia de visitantes todavía mayor.
Así quedó definido en la reunión de ayer, de la que participaron 116 cardenales, tanto electores como mayores de 80 años y, por lo tanto, sin derecho a voto en el cónclave.
Tras el fin de las «novendiales», los nueve días de misas fúnebres por el Pontífice, los cardenales electores tendrán el domingo 17 de abril como día de reposo. En la mañana del 18 está prevista la «celebración eucarística con la misa votiva 'pro eligendo papa'».
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