Desde la fuga al desierto de su infancia hasta el destierro en Sudáfrica o Venezuela, en el día de la toma del super-búnker de Muamar Gadafi en Trípoli, el destino del rais es la mayor incógnita en estas horas en la que el régimen terminó de derrumbarse.
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La decapitación de la estatua de Gadafi dentro del complejo de Bab al Aziziya quedará como uno de los símbolos imborrables de estos días de guerra en Trípoli.
Una de las imágenes más emblemáticas es precisamente la de un grupo de rebeldes que pisotean la cabeza de la estatua del coronel mientras la muestran ante las cámaras de las emisoras extranjeras que entraron en el bunker.
La pregunta que todos se hacen en Trípoli, y en las principales capitales del mundo occidental, es sin embargo donde está el Gadafi de carne y hueso, el hombre que por 42 años manejó Libia como un feudo personal y cuyo paradero es en estas horas un misterio.
En la capital todos se hacen esa pregunta y hay mil hipótesis al respecto. Se habla por ejemplo de una fuga en el desierto donde el rais de mueve desde niño con toda comodidad, y del que conoce todos los secretos.
De una u otra manera, las diplomacias occidentales están seguras de que -como afirmó el canciller italiano Franco Frattini- "toda la familia Gadafi ya está completamente cercada".
"Hace tiempo que no se lo ve en público", recuerdan algunos líderes rebeldes, quienes no descartan al mismo tiempo que esté muerto.
El problema -añaden analistas occidentales- es precisamente el de comprender donde se encuentra, siempre que esté vivo.
"Sigue en Trípoli o muy cerca a la ciudad, no creemos que se haya fugado del país", aseguró a la BBC uno de los voceros del Consejo Nacional de Transición de Bengasi, El-Gamaty, quien precisó: "antes o después lo encontraremos, vivo o muerto.
Esperamos poder encontrarlo con vida para poder arrestarlo, sería la solución mejor". Desde el cuartel general de la OTAN en Bruselas aseguran por otra parte "no tener idea donde está Gadafi, aunque -hacen notar- no estamos seguros que esto sea a esta altura un tema tan importante".
No muy lejos de Bruselas, en La Haya (Holanda), la Corte Penal Internacional (CPI) está a la espera no sólo de Gadafi, sino de uno de sus hijos, Saif Al-Islam.
La orden de captura emanada por el fiscal del CPI, el argentino Luis Moreno Ocampo, el 27 de junio pasado -tras unainvestigación abierta a pedido del Consejo de Seguridad de la Onu- no sólo involucra al rais y a su hijo, de 39 años, considerado una especie de "premier" del régimen, sino también al jefe de los implacables servicios secretos libios, Abdulá Al-Senussi, de 62 años y cuñado del coronel.
En los últimos meses, después de la orden de captura, se habia mencionado la posibilidad de un exilio para el rais en países como Venezuela, Zimbabwe, Uganda, Chad, Sudan y Nicaragua. Hoy la hipótesis cayó en el olvido.
Mientras, algunos rebeldes señalan la posibilidad de juzgar a los Gadafi en Libia, hecho que sin embargo podría tener lugar sólo luego del nacimiento de la "nueva" justicia de Trípoli: juicio que por otra parte -coinciden analistas internacionales- deberá ser "justa y con la presencia de observadores y la prensa".
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