Lo benefician la cara de bueno, las dotes conciliadoras y la nacionalidad, aunque la proliferación de otros candidatos italianos -Angelo Scola por encima de todos- puede convertirse en un factor autodestructivo.
Las bajas de los cardenales Sandoval (México) y Sin ( Filipinas) garantizan a Europa la mayoría absoluta del cónclave. Son 58 eminencias (20 italianas), aunque constituyen una «selección» heterogénea y desunida.
Fundamentalmente porque la minoría reformista maneja argumentos incendiarios para los castos oídos de muchos colegas.
Karl Lehmann, presidente de la Conferencia Episcopal alemana, promueve la comunión a los divorciados, así como el belga Danneels critica el absolutismo papal y habla de una nueva moral sexual.
Nada que ver con la opinión mayoritaria del cónclave ni con el consenso que las eminencias europeas han demostrado respecto del problema del laicismo y de la incredulidad. Dos rasgos de la nueva Europa cuya emergencia podría requerir estratégicamente el nombramiento de un cardenal comunitario.
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