En el centro de esa crisis está el gobernante Partido de los Trabajadores de Lula, que creó una millonaria contabilidad no declarada que el Congreso investiga si fue usada para pagar sobornos a sus aliados.
El gobierno en general presenta una evaluación positiva de 31,1% (35,8% en setiembre) y 29% negativa (24% en setiembre), mientras que 37,6% lo considera regular.
Los «dos factores que mantienen positiva la evaluación del gobierno son la estabilidad económica con generación de empleo y los programas sociales», que fueron la bandera de Lula en la campaña electoral, según el encuestador. Justamente ahora el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, enfrenta un fuego cruzado fuera y dentro de su gobierno, con agudos cuestionamientos al rigor de la austera política económica con la que el gobierno logró la estabilidad (ver nota aparte).
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