El hijo de Sakineh Mohammadi Ashtiani, solicitó al Papa que intervenga para salvar la vida de su madre
El Vaticano sigue "con atención" todo lo que ocurre en Irán en relación con el caso de Sakineh Mohammadi Ashtiani", la mujer iraní que afronta en su país una sentencia a muerte por lapidación por un delito de adulterio.
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Así lo afirmó el portavoz vaticano, Federico Lombardi, quien subrayó que la posición de la Iglesia contra la pena de muerte es conocida, mientras consideró la lapidación como una de sus formas "más brutales".
Sobre una posible llamamiento del Vaticano en favor de Sakineh, Lombardi señaló que "cuando se pide a la Santa Sede de forma apropiada que intervenga en cuestiones humanitarias ante autoridades de otros países, como sucedió en anteriores ocasiones, ésta acostumbra a hacerlo de forma no pública, sino a través de sus propios canales diplomáticos".
El hijo de Sakineh, Sajjad Ghaderzadeh, hizo un llamamiento al gobierno de Italia y al papa Benedicto XVI para que intervengan con el fin de evitar la ejecución de la condena.
Ashianti, de 43 años, fue condenada en 2006 por mantener una "relación ilícita" con dos hombres después de la muerte de su marido y poco después condenada por adulterio y sentenciada a muerte por lapidación.
El pasado 31 de agosto, el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, y la ministra para la Igualdad de Oportunidades, Mara Carfagna, pidieron al gobierno de Irán "un acto de clemencia" hacia la mujer.
El caso de Sakineh Mohammadi Ashtiani, condenada por adulterio y el supuesto asesinato de su marido, generó una fuerte repercusión en todo el mundo. Diversas organizaciones y personalidades, como la primera dama francesa, Carla Bruni Sarkozy, criticaron la pena.
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