Ingrid Betancourt vivió ayer el momento que soñó por más de seis años: el reencuentro con sus hijos Melanie y Lorenzo. Las palabras de los tres, que insistieron en recordar a quienes permanecen en cautiverio, sorprendieron gratamente por su equilibrio.
Bogotá (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - Una Ingrid Betancourt muy emocionada se reencontró ayer en Bogotá con sus hijos, Melanie y Lorenzo Delloye, a quienes no veía desde hace seis años, y volverá con ellos a Francia, donde tiene previsto entrevistarse con el presidente Nicolas Sarkozy.
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Betancourt, tres estadounidenses y once militares y policías secuestrados por las FARC fueron rescatados el miércoles en una operación del Ejército colombiano que, tras infiltrarse en la guerrilla y sin disparar un solo tiro, logró el mayor éxito del gobierno en su lucha contra los insurgentes (ver aparte). Una vez conocida la noticia de la liberación de la mujer tras un cautiverio de casi siete años, la familia de Betancourt anunció su viaje a Bogotá.
Poco después de las 8, hora local, un avión del gobierno francés aterrizó en el aeropuerto donde Betancourt, junto a su madre, Yolanda Pulecio, esperaba para abrazar a su hijos. Además de ellos llegaron su hermana Astrid; su ex marido y padre de sus hijos, Fabrice Delloye, y el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner.
La ex candidata presidencial no pudo contener las lágrimas en el reencuentro con Melanie (de 22 años) y Lorenzo (de 19), y su madre debía sujetarla para que no se precipitara sobre el avión en movimiento. «Estoy muy orgullosa de ellos, que lucharon solitos y dieron una batalla hermosísima por mi libertad», dijo Betancourt tras abrazarlos dentro del avión y recordar que la última vez que los había visto eran apenas unos niños.
Nirvana
El encuentro fue «algo parecido al paraíso, al nirvana», confesó instantes después. «Doy gracias a Dios por este momento tan bello.» «Son mis niñitos, mi luz, mi luna, mis estrellas. Por ellos seguí con ganas de salir de la selva», dijo con la voz quebrada.
En un mensaje desde la pista de la base aérea militar de Bogotá, Betancourt llamó a los mandatarios de Venezuela, Hugo Chávez, y de Ecuador, Rafael Correa, a restablecer la «confianza con el presidente (colombiano Alvaro) Uribe» (ver aparte).
Con notoria madurez élanie se refirió al momento como «el más feliz» e insistió, como su madre y su hermano, en que tienen que «seguir luchando» por el resto de los capturados. Lorenzo, mientras tanto, recordó que ganaron «un combate por la libertad», pero recordó que «hay secuestrados en la selva».
La ex rehén -que la semana próxima se reunirá en el Vaticano con el Papa Benedicto XVI- pasó en vela la primera noche en casa de su madre en Bogotá relatando su secuestro. «Nos enfrascamos en una larga conversación donde nos narró los detalles de su triste cautiverio. Ella quiso desayunar con naranjas, tenía ese antojo», señaló su esposo, Juan Carlos Lecompte.
Además, visitó la tumba de su padre, que falleció un mes después de que hubo sido secuestrada, y posteriormente celebró con champán la libertad junto con sus seres queridos en la residencia de su progenitora, quien se declaró « absolutamente feliz».
«Quiero agradecer a ( Alvaro) Uribe, y quiero agradecer al pueblo colombiano y a todos los que participaron en la lucha por la liberación de Ingrid y de todos los presos», dijo Kouchner tras abrazarse con la política rescatada, que también tiene la nacionalidad francesa.
Demandas
El canciller francés, que se reunió ayer con Uribe, aseguró que «no acepta» sacar de la lista de organizaciones terroristas a un grupo que usa métodos como el secuestro de personas inocentes, y demandó a las FARC liberar a los demás rehenes que mantienen en cautiverio.
Dijo que si los rebeldes se comprometen a respetar la Convención de Ginebra y los derechos humanos no tendrían por qué estar en la lista de terroristas y a él le daría «mucho gusto». Añadió, sin embargo, que «no podemos aceptar que se secuestre a hombres y mujeres, y los mantengan en condiciones de secuestro espantosas durante años y años».
Kouchner aseguró en conferencia de prensa en la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo, que decidió visitar Colombia para dar las gracias a Uribe en nombre del presidente Sarkozy y de todo el pueblo francés, y ponerse a «la disposición de Colombia para todos los demás secuestrados que estén todavía en la selva». Asimismo, dijo a la guerrilla que debe escuchar el llamado de Francia y de todos los hombres y mujeres libres del mundo «de que no se puede mantener rehenes».
Las FARC mantienen cautivas a 25 personas que pretenden canjear por rebeldes presos, pero el gobierno calcula que son unos 700 los secuestrados que tienen en su poder con fines de extorsión.
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