Manifestaciones espontáneas se producen en Ramallah en torno del búnker donde Yasser Arafat pasó recluido los últimos tres años. Sus seguidores se mostraron desconsolados tras recibir ayer las últimas novedades sobre su estado de salud.
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El misterio sobre su diagnóstico continúa, y la jornada de ayer se consumió entre versiones de que el caudillo había sufrido un derrame cerebral y, otra vez, anuncios de su supuesta muerte.
«La cuestión es saber cómo y cuándo lo vamos a anunciar. Pero está muerto; eso es seguro», llegó a anunciar un ministro palestino.