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Mario Vargas Llosa.
Para Vargas Llosa, lo que ocurre en Venezuela es un "anacronismo", en el que el gobierno impulsa un modelo "socialista" que ha fracasado en países como Cuba y Corea del Norte, pensando que puede traer modernización en plena crisis económica.
"El anacronismo es creer que el viejo socialismo, del populismo, del estatismo, el colectivismo trae modernización, trae justicia social. ¿Dónde ha ocurrido? Entonces el mundo entero se habría vuelto comunista", observó el peruano, ganador del premio Nobel de Literatura en 2010.
De cara a las conversaciones entre el gobierno y la oposición venezolana, que cumplirá su cuarta sesión en las últimas dos semanas, Vargas Llosa se mostró partidiario de un diálogo "auténtico" que busque "realmente una forma de reconciliación de la sociedad venezolana" y que no se convierta en "un pretexto que usa el régimen para darse un respiro".
También se mostró confiado en que el diálogo permita la "liberación de todos los presos políticos", como los denomina la oposición. Entre ellos se cuentan dos alcaldes opositores y el líder del ala radical de la oposición, Leopoldo López, acusado de instigar la violencia en las protestas y apresado hace más de dos meses.
"Creo que esa (la liberación de opositores) sería una medida que inmediatamente crearía una atmósfera distinta y que facilitaría enormemente las posibilidades de un diálogo efectivo", añadió.
Vargas Llosa crítico de otros gobiernos de izquierda como Cuba y Nicaragua, también insistió en que los países de la región han tenido una "actitud de cobardía" por no solidarizarse con las protestas en Venezuela, pero consideró que estas movilizaciones gozan de una "franca simpatía popular en América Latina".
"La simpatía que manifiesta el pueblo latinoamericano por doquier por Venezuela es muy grande, no está representada por esa actitud esquiva (de los gobiernos de la región), que se presenta como neutra y en muchos casos es cómplice con el gobierno venezolano", concluyó.
Con sus palabras, aclaró el escritor, no busca "provocar a nadie", sino subrayar cosas que le parecen "equivocadas" y que le hacen "un enorme daño" a un país por el que siente un profundo cariño.
"No se olvide que el primer reconocimiento internacional que tuve como escritor me lo dio a mí Venezuela, con el premio Rómulo Gallegos" en 1967, recordó.




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