ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

8 de abril 2007 - 00:00

En el Domingo de Pascua el Papa lamentó la violencia en Irak

ver más
El Papa denunció las numerosas "heridas" que el mundo padece en la actualidad, al impartir la bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad y al mundo) desde el mirador de la fachada de la basílica de San Pedro, en el Vaticano, tras la misa solemne de Pascua.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Benedicto XVI, ante unas cincuenta mil personas congregadas en la plaza, enumeró entre esas heridas al "terrorismo y los secuestros de persona", los "mil rostros de la violencia, a veces justificada en nombre de la religión", el "desprecio de la vida", la "violación de los derechos humanos", el "flagelo del hambre y las enfermedades incurables".

El mensaje del Pontífice fue transmitido por cien emisoras de televisión, en directo, a más de 60 países, y su saludo pascual lo pronunció en 62 idiomas, entre ellas chino, árabe, hebreo, esperanto, latín y arameo (la lengua en que hablaba Jesús).

En el momento de la bendición papal se encontraban en la plaza manifestantes que acababan de participar hoy en Roma en una "marcha contra la pena de muerte".

El Papa, pese a esa presencia, no se refirió a la pena capital de modo explícito.

La marcha en reclamo de una moratoria de Naciones Unidas de las ejecuciones fue organizada por la agrupación Nadie toque a Caín, el Partido Radical No Violento Transnacional, la Comunidad de Santo Egidio y los Radicales italianos.

La manifestación, que tuvo el patrocinio de la región Lazio (en la está la capital italiana) y de la alcaldía de Roma, partió de la plaza del Campidoglio -sede de esa alcaldía- y tras recorrer calles del centro histórico de la ciudad finalizó en la plaza San Pedro, en momentos en que el Papa impartía la bendición Urbi et Orbi.

"Cuántas heridas, cuánto dolor en el mundo son males que ponen a dura prueba incluso la fe, sobre todo cuando se abaten sobre los inocentes", afirmó el Pontífice en su mensaje.

En ese sentido, el Papa citó a santo Tomás, cuya fe renació en contacto con las heridas de Jesús resucitado.

"Solo un Dios que nos ama hasta el extremo de tomar sobre sí nuestras heridas y nuestro dolor, sobre todo el inocente, es digno de fe", explicó Benedicto XVI antes de hacer una larga lista de las tragedias del mundo contemporáneo.

El Pontífice enumeró desde las calamidades naturales a las crisis africanas y asiáticas, con menciones específicas a Israel, la Autoridad Palestina, Irak y Líbano.

El Pontífice saludó de modo especial a los cristianos de Medio Oriente.

"No puedo olvidar -dijo- las dificultades que las comunidades cristianas afrontan diariamente, ni el éxodo de los cristianos de la tierra bendita que es cuna de nuestra fe. A aquellas poblaciones renuevo con afecto mi cercanía espiritual".

La misa de pascua que precedió a la bendición "Urbi et Orbi" fue oficiada por el Papa en la plaza de San Pedro, con cantos bizantinos y latinos y oraciones en varias lenguas, entre ellas la de un fiel árabe que hizo votos por un acuerdo entre las tres religiones monoteístas (islamismo, judaísmo y cristianismo).

Últimas noticias

Te puede interesar

Otras noticias