Bush ordenó limitar las visitas familiares a Cuba de una vez al año a una cada tres años. Los viajes sólo podrán hacerse ahora para visitar a familiares inmediatos (abuelos, nietos, padres, hermanos, cónyuges e hijos), y también sólo a éstos podrán enviarse las remesas.
Tras estos cambios «espero que haya una contracción en el monto de cada remesa que llega a la isla», cuyo límite máximo permanece no obstante fijado en 1.200 dólares, dijo
EE.UU. también limitará a un tercio la cantidad de dinero que los cubano-estadounidenses que visitan a sus familiares pueden gastar en comida y alojamiento en la isla, de 164 dólares diarios a 50 dólares diarios.
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