Las discrepancias sobre ese tema abarcan varios párrafos del Plan de Aplicación, el documento de más de 70 páginas que pretende explicar las medidas concretas para alcanzar los objetivos ya definidos en cumbres anteriores, como la de Rio de Janeiro, o la del Milenio, de 2000, para la protección del medio ambiente y la eventual erradicación de la pobreza.
Sin embargo, con la iniciativa de la UE, que según el lenguaje de la ONU no afecta a los Estados, los Quince proponen «establecer proyectos de acceso a la energía con los países en vías de desarrollo gracias a la participación de la sociedad civil y el sector privado.
Esta cooperación entre diferentes actores debe permitir, entre otros y a través de una multitud de proyectos de cooperación técnica y financiera, «el desarrollo de los mecanismos de mercado» energéticos en los países que carecen de ellos, según la UE. Esta multitud de pequeños proyectos locales «dará soluciones a las necesidades de energía de los países y regiones en vías de desarrollo», según la UE.
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