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15 de agosto 2008 - 00:00

Entre el alineamiento con Chávez y la dependencia de Argentina y Brasil

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Asunción - La llegada de Fernando Lugo a la presidencia de Paraguay parece reforzar el modelo de integración que patrocina el gobernante venezolano, Hugo Chávez, aunque el ex obispo estará obligado a entenderse con sus poderosos vecinos: la Argentina y Brasil.

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Lugo ya ha adelantado que impondrá un nuevo diseño en las relaciones internacionales de su país, para romper la tradicional dependencia política y económica de Brasil y la Argentina. Recientemente, declaró: «No podemos contentarnos en las políticas pendulares entre Brasil y la Argentina» y señaló: «No tengo miedo de los países así llamados 'eje del mal', porque no hay que identificar a las autoridades con los países».

Desde su victoria el pasado 20 de abril, Lugo ha visitado en la región a los mandatarios de la Argentina, Bolivia, Chile, Venezuela, Uruguay, Ecuador y Nicaragua, pero no ha viajado a Brasilia.

Precisamente, las relaciones internacionales fueron motivo de la primera crisis en el nuevo gobierno tras la renuncia a la Cancillería de la historiadora y socióloga Milda Rivarola y su sustitución por el embajador paraguayo en el Líbano, Alejandro Hamed Franco.

Lugo insistió en la designación de Hamed, un conocido defensor de la causa palestina, a pesar de la oposición de Estados Unidos y de gran parte del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), segunda fuerza electoral del país y su principal soporte parlamentario. No obstante, el próximo canciller aseguró: «No veo que pueda haber una variante radical en la política externa de amistad y cooperación que nosotros tradicionalmente tenemos con Estados Unidos; yo diría que es un poco infundado».

Historiador y especialista en Medio Oriente, el futuro ministro reconoce que conoce poco la región y en especial el proceso del Mercosur.

Sobre el Mercosur, Lugo opinó que debe tener un carácter más social y no sólo comercial y abogó por reforzar el proceso de integración latinoamericana.

«La integración regional, en primer lugar, pero no quedarme en eso sino abrir las puertas a una relación mundial», declaró el nuevo presidente, quien ya adelantó que analizará, además, la posibilidad de entablar relaciones con China, por lo que Taiwán podría quedarse sin el único aliado que tiene en Sudamérica.

No obstante, la primera tarea del próximo gobierno es negociar con Brasil sobre la hidroeléctrica de Itaipú, la mayor del mundo en funcionamiento y que ambos países comparten en el río Paraná. Lugo aseguró que su país tiene argumentos para reclamar mayores beneficios de Itaipú, una demanda sobre la cual insistirá con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en Asunción, durante la visita de éste para la toma de posesión. A pesar de que Brasilia adelantó su voluntad de hablar sobre Itaipú,aunque se niega a revisar el tratado de fundación de la hidroeléctrica, las negociaciones serán largas tanto en el ámbito político como técnico.

Paraguay reclama, entre otras cosas, un precio más alto por la energía que no utiliza y que cede a pecio de costo a Brasil, que en 2007 pagó 307 millones de dólares por la cesión y royalties. También con la Argentina, el nuevo gobierno tienen reclamos sobre la hidroeléctrica Yacyretá, en especial, por la elevación de la cota del embalse que ha causado inundaciones en la ciudad paraguaya de Encarnación. Además, las críticas a Brasil y a la Argentina son recurrentes por las trabas a los productos paraguayos que se exportan a terceros países, aunque los gobiernos vecinos expresaron voluntad política de ayudar al próximo gobierno.

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