La Paz (ANSA, DPA) - Con la instalación de puestos de huelga de hambre, bloqueos a caminos y marchas, comenzarán hoy nuevas medidas de presión en Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, en una nueva etapa de su anunciada «resistencia civil» contra el presidente de Bolivia, Evo Morales.
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La protesta fue convocada por los prefectos y dirigentes cívicos de esos departamentos (provincias) opositores que analizaban también la posibilidad de suspender el pago de impuestos al Tesoro General y eliminar el pago de peajes en las rutas nacionales. Las autoridades y dirigentes cívicos de Cochabamba y Chuquisaca, que junto con esas cuatro regiones cumplieron un paro de 24 horas el miércoles, debatían si sumarse, o no, a la medida.
Los focos de resistencia ciudadana en esos seis de los nueve departamentos bolivianos surgieron contra la aprobación de un proyecto que recorta 70% de un impuesto petrolero para financiar una renta a la vejez. A este reclamo se sumó también el rechazo a la aprobación a mano alzada del proyecto constitucional por parte de la Asamblea Constituyente, en la que no participó la oposición y en medio de graves protestas que culminaron con tres muertos.
Según Luis Núñez, dirigente cívico de Santa Cruz, en los piquetes de ayuno voluntario se instalarán entre 50 y 100 personas -parlamentarios, representantes de la Constituyente y de las organizaciones cívicas y sociales-.
En Pando, en el extremo norte del país, el secretario de la prefectura, Jorge Sánchez, anunció el cierre de pasos de frontera hacia la ciudad brasileña de Basilea. En Tarija (Sur), el residente del comité cívico Reynaldo Bayard habló del posible cierre de válvulas de gasoductos y oleoductos y del bloqueo de caminos hacia la frontera con la Argentina.
En cuanto a las protestas mortales de hace diez días, Morales ratificó que no pedirá el perdón que exige la oposición por la reciente violencia, e insistió en culpar por ésta a «la oligarquía», en una entrevista que publicó el diario limeño «El Comercio». «No hay por qué pedir perdón. Quienes movilizaron a una parte del pueblo con el apoyo de Santa Cruz y atacaron a la Asamblea Constituyente son quienes tienen que pedir perdón. Son los prefectos (gobernadores) quienes se movilizan con grupos de delincuentes.» «Lo que había antes en Bolivia eran los ricos en el poder y los pobres luchando contra esas políticas de desigualdad. Y ahora, desde el gobierno buscamos reinvindicar los derechos del pueblo», añadió el mandatario al comentar lo que ocurre en su país.
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