Londres (EFE, ANSA) - El gobierno nacionalista de Escocia presentó ayer un plan para convocar a un referendo por la independencia del país y quebrar los lazos históricos de más de tres siglos con Gran Bretaña, iniciativa que sus opositores rechazaron de inmediato.
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El primer ministro, Alex Salmond, jefe del Partido Nacionalista-Escocés (SNP), dijo que los escoceses «tienen el derecho a elegir su futuro», en tanto el laborismo, los conservadores y los liberal- democráticos afirmaron que esa propuesta no es buscada por los habitantes del país y, por ende, es una pérdida de dinero.
Salmond anunció sus planes en el Parlamento de Edimburgo, tras la publicación de un proyectode gobierno sobre una « conversación nacional». En ese sentido, un vocero de la oficina de Escocia en Londres declaró que el gobierno nacionalista «está esperanzado» en que se logrará la independencia.
«De todos modos, el primer paso es crear un espacio de debate para que la población entienda de qué se trata el proyecto. Tenemos la esperanza de que vamos a lograr algún día la independencia», destacó el vocero oficial.
Promesa
El SNP ganó la mayoría de los escaños del Parlamento escocés en las elecciones que se celebraron en mayo. Durante la campaña, los nacionalistas habían prometido celebrar un referendo sobre la independencia de Gran Bretaña para 2010.
Inglaterra y Escocia fueron unificadas como el Reino de Gran Bretaña en 1707. Ese acto, avalado por la reina Ana, suprimió a Inglaterra y Escocia como reinos separados, conforme a la Ley de Unión de 1707.
El documento presentado ayer tiene como objetivo comenzar un debate a nivel nacional, para conseguir en el futuro la independencia escocesa de la corona británica. En el proyecto, de unas 40 páginas, Salmond propone una votación o referendo para el fin de los lazos con Londres, aunque no descarta otras alternativas para obtener ese objetivo.
La propuesta establece tres opciones: mantener el actual sistema de semidependencia del gobierno británico, rediseñar los planes de devolución de las instituciones políticas a Edimburgo o conseguir la independencia plena.
En uno de los apartados, se les pregunta a los electores si están de acuerdo con la afirmación: «El gobierno escocés debería negociar un acuerdo con el gobierno de Gran Bretaña, para que Escocia se convierta en un Estado independiente».
Una coalición de partidos unió fuerzas para rechazar la propuesta, que considera dañará el futuro de Escocia. La coalición deja al gobierno de minoría SNP poco margen de maniobra para que un eventual referendo reciba aprobación parlamentaria.
Los liberal-democráticos escoceses exigieron a Salmond que retire esa propuesta, aunque calificaron el documento como una primera señal para que el SNP se prepare a conformarse con que Escocia no se independizará de Gran Bretaña.
En ese sentido, la jefa del Partido Laborista de Escocia, Cathy Jamieson, declaró que los escoceses no quieren la independencia.»Nadie debe quedar bajo una ilusión falsa. Esta propuesta busca la independencia de Gran Bretaña y no mejorar a Escocia», conjeturó.
Todas las agrupaciones políticas, excepto el oficialismo y los verdes, que cuentan con dos parlamentarios, se oponen a la independencia de Escocia, pero informaron que están dispuestos a revisar el tema de la devolución del poder a Edimburgo.
Sin embargo, según los nacionalistas, existe consenso político para comenzar a hablar de un quiebre con Gran Breta-ña. «Nosotros en el gobierno creemos que la independencia sería lo mejor para nuestro país», declaró Salmond en una conferencia de prensa en Edimburgo. «Cualesquiera sean las diferencias entre los partidos políticos, el mensaje de la última elección fue obvio, la posición constitucional de Escocia debe dar un paso adelante», agregó.
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