El Partido Laborista del primer ministro británico Tony Blair sufrió anoche un revés en las elecciones regionales de Inglaterra y en las gubernamentales de Escocia y Gales, pero indicó haber evitado un "desastre" electoral.
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Según una proyección de la BBC de Londres, a nivel nacional los conservadores se quedaron con el 41 por ciento de los votos, un punto más que en los comicios de 2006, los laboristas con el 27 por ciento (un punto menos) y los liberales, con el 26 por ciento (un punto menos).
Cuando aún seguían contándose los votos en Gran Bretaña, en Escocia los laboristas y nacionalistas del SNP luchaban "cabeza a cabeza" para obtener el poder del Parlamento.
Los resultados en los comicios escoceses se demoraron debido a problemas en el sistema de votación local.
En Gales, el Laborismo estaba perdiendo el control de la Asamblea, donde se eligen a 60 miembros.
Por su parte, el Partido Conservador indicó haber obtenido el 41 por ciento de los votos, que le permitiría, en caso de repetirse esos resultados, ganar las próximas elecciones generales de 2009 y formar un gobierno.
Los grandes perdedores de la noche fueron los liberales democráticos, tercera fuerza política del país, que fueron derrotados en cruciales distritos nacionales.
Hacia las 10.00 hora local del viernes aún faltaban contarse más de la mitad de los votos, especialmente en Inglaterra, donde se eligen a unos 10.500 concejales de 312 regiones municipales.
Los laboristas esperan ser el partido mayoritario en Gales, pero difícilmente obtengan los 30 escaños necesarios para obtener la mayoría en la Asamblea, y deberán formar una coalición con los "tories" o los "lib-dems".
En Inglaterra, de 133 de los 312 municipios ya confirmados, los conservadores se quedaron con 67 alcaldías (1645 concejales), los laboristas con 18 (789 concejales), los liberales democráticos con 10 (661), otros 38 (318).
De los votos contados en el Parlamento de Escocia, de los 74 de los 129 escaños ya declarados, 32 fueron para el laborismo, 24 para el SNP, 11 para los liberales democráticos, 6 para los conservadores y 5, para otras agrupaciones.
Para la Asamblea de Gales, de 52 de las 60 bancas ya elegidas, 26 fueron para el Laborismo, 11 para el nacionalista Plaid Cymru, 9 para los conservadores y 5 para los liberales democráticos.
Según predicciones de la BBC, en Gales los laboristas se quedarán con 26 escaños, Plaid Cymru con 14, los "tories" con 12 y los Lib-Dems con siete.
Los comicios en Escocia se vieron ensombrecidos por el gran número de boletas que fueron impugnadas, entre 100.000 y 110.000.
Por su parte, el vicepresidente del Partido Conservador, Eric Pickles, declaró sentirse "muy contento" con la actuación de su formación, que ha demostrado "que un nuevo horizonte está apareciendo".
Mientras, el ministro de Economía en la oposición, el diputado conservador George Osborne, confirmó que la agrupación "tory" está obteniendo victorias en el norte y centro de Inglaterra, como también en Gales.
En tanto, la presidenta del Partido Laborista, Hazel Blears, indicó que no cree que fue una noche "brillante" para los laboristas" y aclaró que "habrá que aprender lecciones".
Tras conocer los primeros resultados, el líder del SNP, el independentista Alex Salmond, dijo que se sienten "vientos de cambio" en Escocia.
"El Laborismo perderá las elecciones por primera vez desde 1995", destacó. Para el jefe de los liberales democráticos, sir Menzies Campbell, las elecciones "fueron muy duras", aunque aclaró que aún es demasiado pronto para hablar de ganadores y perdedores.
Tras preguntársele si considera formar una coalición de gobierno con el SNP en Escocia, si ese partido sigue pidiendo por un referendo para la independencia del país, Campbell dijo categórico: "Absolutamente no...Nosotros estamos en contra de la independencia, esa es nuestra posición y no la vamos a cambiar".
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