El general Ricardo Sánchez, jefe de las fuerzas militares norteamericanas en Irak, será removido de su cargo, convirtiéndose en la primera víctima política del escándalo de las torturas.
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«Acciones como ésta me confirman que soy un chivo expiatorio, y que se usará a la Brigada 800 (que lideraba) como la unidad responsable de los abusos», afirmó a la cadena de televisión MSNBC.
Siete soldados estadounidenses han sido acusados formalmente de haber maltratado física, moral y sexualmente a prisioneros en la cárcel de Abu Ghraib, en un escándalo que ha enfurecido al mundo árabe y ha perjudicado los esfuerzos de Estados Unidos en la nación árabe antes del traspaso de soberanía el 30 de junio a un gobierno interino iraquí.
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