ETA empezó a poner "fuera de uso" su peligroso arsenal
La organización separatista vasca entregó armas, munición y explosivos a expertos internacionales. Es el paso previo a un desarme completo.
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En las imágenes, grabadas en enero de 2014 en un lugar desconocido, los dos encapuchados muestran varias pistolas, munición, un subfusil, granadas y productos para la fabricación de explosivos, supuestamente antes de su inutilización.
Muy debilitada en los últimos años por los golpes policiales ETA, de la que sólo quedarían en la clandestinidad una treintena de activistas, rechazaba hasta ahora hablar de desarme, mientras no se tomaran en cuenta sus reivindicaciones, principalmente una mejora de las condiciones penitenciarias para sus presos, más de 500 dispersos por las cárceles de España y Francia.
"Es un pequeño paso, no suficiente, pero que cubre una primera y necesaria etapa para el desarme completo", afirmó tras el anuncio el presidente regional vasco, el nacionalista moderado Iñigo Urkullu.
Por su parte el gobierno conservador de Mariano Rajoy siguió reclamando la disolución incondicional del grupo y subrayó que la única verificación debe venir de la policía española.
"Para adquirir sus armas ETA no necesitó de verificadores. Si de verdad quiere desprenderse de unas armas, con la Guardia Civil y la Policía nos basta", dijo el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.
No obstante, reconoció que "todo lo que sea avanzar en el camino de la desaparición de ETA es positivo y todo lo que sea entregar las armas es positivo".
Pese al aparente bloqueo, en los últimos meses había habido movimientos en el País Vasco: los partidos de la izquierda independentista se han convertido desde 2012 en la segunda fuerza política regional y ETA, paralelamente, ha multiplicado sus mensajes.
El 28 de diciembre un comunicado del colectivo de presos EPPK respaldó el abandono de la violencia y, por primera vez, no se aludía a una amnistía colectiva, una reinvindicación histórica de ETA.
Este anuncio fue interpretado como una suavización de la postura del grupo, considerado responsable de la muerte de 829 personas en más de 40 años de atentados por la independencia del País Vasco y Navarra.
Simultáneamente llegaron otras señales de la sociedad vasca: el 11 de enero, una manifestación reunió a más de 100.000 personas en Bilbao, convocadas, pese a sus divergencias, por la izquierda independentista y el PNV, en reacción a la prohibición de Madrid de otra concentración a favor de los presos de ETA.
El 7 de febrero, en un comunicado lacónico, ETA tomaba nota de estos "avances" y anunciaba que "sin tardar" haría "aportaciones significativas".
Creada en septiembre de 2011, poco antes del histórico anuncio de ETA, y trabajando en la sombra, la comisión está compuesta por cinco expertos en conflictos: Ram Manikkallingam, su presidente srilankés, el exministro sudafricano de los servicios secretos, Ronnie Kasrils, el exsecretario general de Interpol Ray Kendall, Chris Maccabe, que participó en el proceso de paz en Irlanda del Norte, y Satish Nambiar, un general indio.
A principios de 2013, unos contactos en Noruega con miembros de ETA fracasaron en un contexto de bloqueo total, pero tras una pausa, la comisión parece haber retomado los contactos con ETA fuera de España, culminando con esta visita.




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