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19 de noviembre 2008 - 00:00

ETA, más peligrosa: el nuevo jefe ordenó "atacar sin parar"

• Es Aitzol Iriondo, un ultraextremista de 31 años cuyo perfil preocupa al gobierno

• Las autoridades ya esperan un atentado de represalia por caída de su antecesor.

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Aitzol Iriondo
Madrid (DPA, AFP, EFE) - Los investigadores policiales españoles especulan con que el joven Aitzol Iriondo, alias «Gurbitz», de 31 años, considerado ultrarradical y poco formado, es el nuevo jefe militar de la organización terrorista vasca ETA, en reemplazo del detenido Mikel Garikoitz, alias «Txeroki».

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La detención del jefe de ETA en la localidad de Cauterets, Pirineos franceses, el lunes por la madrugada encendió las alarmas sobre probables atentados etarras como represalia, según reconoció el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. «No quisiera ser aguafiestas, pero la Policía y la Guardia Civil están en un estado de máxima alerta», manifestó el funcionario.

Esa hipótesis se reforzó ante la presunción de que Iriondo, nacido en San Sebastián, pasó a ocupar la jefatura del grupo terrorista, según adjudicaron ayer los medios españoles a fuentes policiales.

El diario madrileño «El Mundo» recordaba que Akaitz Agote, miembro de un comando desarticulado a comienzos de año, definió a Iriondo, cuando fue interrogado por la policía, como «muy exigente, es decir, quiere actividad sin parar, exige muchos atentados a los comandos».

El ascenso de Iriondo confirma la tendencia de que la cúpula militar de ETA está cada vez más dominada por jóvenes sin formación, alejados incluso de los fundamentos teóricos de la organización separatista, con antecedentes de violencia callejera en su adolescencia y alguna muerte temprana en su haber. En el caso de «Txeroki», según recordó Pérez Rubalcaba, le encontraron hachís en la vivienda que ocupaba, otro dato que marca una diferencia con la tradición. ETA combatió y atentó contra narcotraficantes, pero las nuevas generaciones flexibilizaron esa postura.

  • Estrategia

    La estrategia de la ultraviolencia, ya aplicada en diferentes etapas a lo largo de 40 años de vida de ETA, sería acorralar al gobierno de turno, en este caso de José Luis Rodríguez Zapatero, con atentados para forzar una negociación. Sin embargo, el intentorara vez dio resultado, a lo que se suma en la última década la sucesión de detenciones de cúpulas militares y políticas, la carencia de estrategia, los decomisos de bienes -incluidas computadoras con información clave-, y el acorralamiento del mundo independentista radical en general, aunque no formara parte orgánicamente de la lucha armada.
    Los dos últimos intentos de negociación con ETA, uno bajo el gobierno de José María Aznar y otro bajo el de Zapatero, terminaron en fracaso, con el consiguiente costo político para ambos gobernantes.

    Los jóvenes etarras se impusieron en los últimos años sobre militantes experimentados de entre 40 y 60 años. Marcó un hito la ejecución, presuntamente por parte del detenido «Txeroki», de dos guardias civiles españoles el 1 de diciembre de 2007 en un bar de la localidad de Capbreton. Los etarras se percataron de la presencia de los dos efectivosen una mesa contigua, y sin mediar palabra, los siguieron hasta el auto y los acribillaron, tras lo cual registraron su auto, contradiciendo la planificación tradicional de ETA y la histórica prudencia en suelo francés, sede de tres provincias pretendidas para Euskal Herría.

    La prensa madrileña mencionaba ayer a Eneko Zarabeitia y a Jurdan Martitegi en el entorno de «Gurbitz».

    Todos ellos prevalecen sobre etarras con más experiencia, que estuvieron exiliados años en Sudamérica, como Juan Cruz Maiztiegi Bengoa, José Luis Eciolaza Galán, Dienteputo, y Arzalluz Tapia, encargados del brazo político de ETA.

    «Txeroki» y la presunta etarra detenida con él en un departamento del sudoeste de Francia, Leire López Zurutuza, fueron trasladados en un avión oficial desde Bayona a París. El hombre se enfrenta a probables 40 años de cárcel en España por 22 cargos en su contra, la mayoría originados en el lapso en que rigió en ETA, desde 2003, aunque también deberá enfrentar un proceso en Francia.

    Asimismo, Pérez Rubalcaba negó que los servicios secretos de Estados Unidos hayan propiciado la detención de «Txeroki», como informó «El Mundo».
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